Bagüeste (Huesca)


Sobre una atalaya a 1200 metros de altura en las estribaciones de la sierra de Balcez con impresionantes vistas hacía todos los puntos cardinales se sitúa el despoblado de Bagüeste.
Nueve casas (alguna de ellas de considerable volumen) dieron vida a esta recóndita población sobrarbense.
Duros inviernos los que soportaban en este elevado lugar. .

"Los padres tenían que abrir camino con pala para que pudiéramos llegar a la escuela tal era el espesor de nieve que había". FELI SÁNCHEZ.

"Colgaban carámbanos de los tejados de más de un metro de largo".
MÁXIMO PONCE.


Combatían el rigor invernal con leña de cajigos y carrasca.

"Los vecinos cuando cortaban leña le decían a mi madre que nos mandara a nosotros con un capazo para que cogiéramos la que necesitáramos con idea de que no pasáramos frío". JOSEFINA PONCE.

Sembraban trigo, ordio y patatas.
Iban a moler el grano a la harinera de Boltaña o al molino de Letosa.
Varias casas tenían horno para hacer el pan. Las que no lo tenían usaban prestado el de las vecinas. En ellos aparte del pan se hacían unos deliciosos empanadicos de calabaza.

"En los últimos años ya se dejó de hacer pan en casa y se iba a comprarlo a Rodellar. Se traían diez o doce panes a la semana" FELI SÁNCHEZ.

El agua para beber lo cogían de los pozos que tenían algunas casas.
Media hora empleaban las mujeres en el trayecto para ir a lavar la ropa hasta el río.

"En invierno el río se helaba y había que romper el hielo con una piedra o un martillo. Mi hermano Pedro me hacía una pequeña fogata para que me fuera calentando las manos mientras lavaba". JOSEFINA PONCE.

Nunca llegó la luz eléctrica hasta Bagüeste. Los candiles de aceite y de carburo fueron sus fuentes de iluminación.

Las ovejas conformaban el grueso principal de la ganadería de Bagüeste.
Cada casa se encargaba de sacar su rebaño a pastar. Como era zona de buenos pastos subían ganado desde otros pueblos como era el caso de Bierge.
Tratantes de Nocito o de Sarsa de Surta venían a comprar los corderos. También venía Bolero desde el pueblo de Naval a comprarlos.
Se acostumbraba a matar un par de cerdos al año.

"Algunas familias nos obsequiaban con el presente de la matanza: un trozo de magra, chorizo, morcilla, lomo, tocino...". MÁXIMO PONCE.

El 29 de septiembre para San Miguel era la fiesta grande de Bagüeste con una duración de tres días.
El primer día se hacía una ronda mañanera con los músicos por las casas del pueblo. Se obsequiaba a la comitiva con porrón y torta.
Se hacía misa y procesión hasta la ermita de San Miguel.
Se mataba un cordero, un pollo, se hacían chiretas, huevos rellenos, entremeses o paellas de carne para agasajar a todos los invitados en cada casa.
Pasodobles, rumbas o valses se bailaba en el interior de la escuela en estas fechas señaladas. Los músicos de Labuerda eran los encargados de amenizar el baile. En otras ocasiones eran Los Berroy del pueblo de Santa María de Buil los que ponían la nota musical.

"Un año estaba un inspector de enseñanza primaria de Huesca haciendo un recorrido por los pueblos de la zona y cuando se enteró de que en la escuela de Bagüeste se hacía baile en su interior en las fiestas la quiso denunciar por permitirlo.
Mi madre explicó que ella no podía hacer nada, que era una cosa que se llevaba haciendo muchos años y que no se podía enfrentar a las gentes del pueblo.
Tuvo que recurrir a algunos contactos que tenía en el clero para anular la denuncia porque sino habría acabado con su carrera de maestra". MÁXIMO PONCE.


Venía la juventud de Las Bellostas, de Letosa, de Pueyo de Morcat, de Otin, de Sarsa de Surta, de Matidero, de Paules.... a participar de las fiestas.

"Hasta veinte personas se juntaban en algunas casas como era el caso de la mía. La comida se hacía en una gran mesa que había en la sala y para dormir nos apañábamos todos en los tres dormitorios que había o también se tiraban colchones en el suelo". FELI SÁNCHEZ.

La fiesta pequeña era el 29 de abril en honor a San Pedro. Tenía una duración de dos días.
Iban en romería el 18 de julio hasta la ermita de Santa Marina. Se hacía una misa, una comida campestre y se finalizaba con un poco de baile en el pueblo.

Hubo cura residente en Bagüeste hasta la guerra civil, en los años posteriores venía desde Las Bellostas a oficiar los actos religiosos. Don Victoriano o don Vicente fueron algunos de los que realizaron dicho cometido.
El médico residía en Arcusa. Cuando se le solicitaba había que llevar una caballería para que pudiera desplazarse hasta Bagüeste a visitar al enfermo.
El practicante vivía en Rodellar.
El cartero venía desde Sarsa de Surta andando a traer la correspondencia. Primero Paco y luego Feliciano realizaron tal función.

"Mi padre estuvo tres meses haciendo las funciones de cartero. El titular había enfermado y se lo ofrecieron a él, como estaba sin hacer nada aceptó". MÁXIMO PONCE.

El herrero venía desde Letosa.

Se iba a hacer compras a Rodellar o a Sarsa de Surta. Se compraba pan, azúcar, arroz y otros comestibles que no se daban en el pueblo.

"Una noche volviendo de Rodellar nos tuvimos que refugiar un tío mio y yo en una cueva del barranco de Mascún por el aguacero que caía". FELI SÁNCHEZ.

"Cuando iba alguien a Rodellar le hacíamos algún encargo. Otras veces les acompañábamos mi hermano Pedro y yo. Había ocasiones que caían unas tormentas de miedo y bajaba el río crecido, había que andar tanteando el fondo para ver por donde se podía atravesar". JOSEFINA PONCE.

Hasta Bierge y Abiego se desplazaban a comprar aceite y vino.
Con gentes de Bierge hacían intercambio de patatas por aceite.
En ocasiones realizaban el trayecto hasta Ainsa y Boltaña para hacer compras de más envergadura (ropa, calzado) o asistir a las ferias que allí se daban.

"Una vez al año íbamos todas las mozas a arreglarnos el pelo a Boltaña. Una tarde volviendo se puso a llover con tanta intensidad que tuvimos que refugiarnos en una casa de Morcat a esperar a que escampara para que no se nos dañara el peinado". FELI SÁNCHEZ.

"Una vez veníamos mi madre y yo de Sarsa de Surta y cerca del río Balcés junto al camino había un muro de piedra donde estaban los guardias civiles, un cabo y dos números. A cien metros había una caseta. Nos pararon y nos preguntaron que de donde veníamos. Mi madre les dio las explicaciones correspondientes. Seguimos de camino hacia Bagüeste y a los quince minutos oímos un tiroteo. Más tarde nos enteramos de que los maquis estaban escondidos en la caseta y habían dado muerte a los tres guardias". MÁXIMO PONCE.

Manuel desde Alquezar con un par de caballerías aparecía periódicamente por Bagüeste vendiendo aceite, vinagre, anís...
De Rodellar venía Lorenzo con una caballería vendiendo hilos, paños, agujas...
De Binueste llegaba otro vendedor que ofrecía hilos, paños y diversos objetos de quincalla y a su vez compraba huevos.
Ramón desde Pueyo de Morcat venía vendiendo tomates y cebollas.

En los pocos ratos para el entretenimiento se jugaba a pelota y a las cartas (guiñote).

"Los niños en invierno correteábamos por todos lados, en invierno cuando la balsa se helaba nos íbamos allí a patinar, otras veces bajábamos al Balcés donde estaban los cochinos de las gentes del pueblo que estaban por allí sueltos comiendo bellotas y lo que encontraban". MÁXIMO PONCE.

"Yo me juntaba con la Emerita de casa Javierre, la Feli de casa Nasarre y la Marieta de casa Allué. Eramos las cuatro casi de la misma edad y andábamos siempre juntas". JOSEFINA PONCE.

Los mozos acostumbraban a ir de caza y por la tarde hacían una merienda en casa Bara.
Los jóvenes hacían baile los domingos, casi siempre en casa Villanueva. Domingo La Cruz de casa Bara tocaba la guitarra. Se juntaban hasta dieciocho o veinte jóvenes a bailar.

"Mi madre cuando el baile era en Bagüeste si me dejaba asistir pero había veces que se hacía en Las Bellostas o en Sarsa y a esos pueblos ya no me dejaba ir". JOSEFINA PONCE.

Había una mujer en Rodellar llamada Filomena que enseñó a coser a todas las niñas de los pueblos cercanos.

Las duras condiciones de vida, el aislamiento, la falta de servicios básicos y las ganas de mejorar fueron empujando a los habitantes de Bagüeste camino de la emigración.
Sus gentes se establecieron en diversos lugares: Lleida, Binéfar, Barbastro, Cantalobos, Madrid...
El matrimonio formado por Eufronio y Cristina (natural de casa Giménez de Letosa) fueron los últimos de Bagüeste. Sobre 1967 cerraron la puerta de casa Javierre y se marcharon al pueblo de colonización de Cantalobos.

FUENTES DE INFORMACIÓN:
-Feli Sánchez de casa Nasarre de Bagüeste. Agradabilísima tarde la pasada en su casa de Huesca escuchando anécdotas, recuerdos y vivencias de su pueblo. Conversación compartida con varias personas de su familia y que se incrementó con la grata presencia posterior de su esposo Ismael Otin, natural de Torrolluela de Obico. Lo que en principio iba a ser una conversación sobre el pueblo deshabitado de Bagüeste se compaginó con los recuerdos valiosísimos que aportaba Ismael sobre su pueblo natal. Cuatro horas de escuchar lo que los anfitriones iban contando y que supieron a poco. Habría dado para otras cuatro horas más.


- Josefina Ponce y Máximo Ponce, hijos de doña Clara que fue maestra de Bagüeste durante ocho años. Un placer escuchar sus recuerdos y vivencias de un pueblo que les dejó una profunda huella en su corazón.

AGRADECIMIENTOS:

-A Eva Otin (hija de Feli Sánchez) por su hospitalidad y su labor como intermediaria para llevar a cabo la realización de este reportaje. Con su contacto empezó a germinar todo.

-A Marisol Folguera (descendiente de Bagüeste por parte materna, Casa Bara) por la aportación de magníficos datos y recuerdos de Bagüeste recogidos de familiares y allegados. Indagó y rebuscó por aquí y por allá.


-A Pedro Ponce, nieto de doña Clara que fue maestra de Bagüeste durante ocho años por facilitarme unas bonitas fotografías en blanco y negro y hacer de intermediario en el contacto con su padre y su tía.

Visita realizada en noviembre de 2017.

PUBLICADO POR FAUSTINO CALDERÓN.

Punto y aparte. Después de una agradable conversación con Alejandro de casa Molinero de Las Bellostas dejo este pueblo y enfilo el sendero que en poco más de una hora me llevará hasta el despoblado de Bagüeste.
El camino desciende suavemente hasta cruzar el río Balcez que baja con poca agua. Se puede vadear sin problemas. Desde aquí empieza el ascenso por un sendero señalizado entre pinos, matas de boj y monte bajo. No entraña mucha dificultad. Al llegar arriba ya diviso la ermita de San Miguel en un marco incomparable. Dejo su visita para después, primero quiero acercarme a Bagüeste (manifiesto error porque la vuelta no la haré por el mismo lugar con lo cual me quedaré sin visitar la ermita).
Al poco de continuar ya se ven algunas edificaciones del pueblo que sobresalen entre el abundante arbolado.
Al llegar junto a sus muros me da la bienvenida un panel explicativo que aporta algunos datos de interés y otros un poco confusos sobre Bagüeste.
Me adentro en su calle de entrada y me salen al paso viviendas en estado ruinoso, no se puede acceder hasta su interior, continuo y llego hasta una era de trillar. Las vistas desde aquí son magnificas. Se divisa entre un mar de pinos el pueblecito de San Póliz y la pardina Ballabriga.
Hago un alto para ojear el maravilloso libro de Arturo González: "Despoblados del Alto Alcanadre" y hacerme una composición de lugar de lo que voy a ver en este pueblo, detalles que si no es por las detalladas explicaciones de Arturo se podrían escapar a los ojos de cualquier visitante.
Continuo contorneando el pueblo por su lado sur y pronto llego hasta la parte más alta de Bagüeste: la iglesia en su incomparable ubicación. Sobre un peñasco rocoso, su visión impresiona a primera vista. Edificio muy fotogénico desde cualquier punto que se la divise.
Llego hasta su desmochado atrio y me introduzco en su interior. El lugar sobrecoge. La imaginación invita a meditar sobre lo que un día fue y el culto que aquí se rindió. Observo con interés: lo que queda del coro, la pila bautismal, las capillas laterales, el altar mayor, el fuste que todavía se conserva sobre él y en especial esa especie de hornacina por encima donde se encuentran dos figuras talladas en la piedra representando un hombre y una mujer.
Subo hasta el campanario con mucha precaución y aquí las vistas son el no va más: la sierra de Guara, las quebradas del Mascún, la Peña Montañesa, las Tres Marías, Cotiella....
Salgo del templo y decido que es hora de dar cuenta de mis vituallas. En una piedra exterior me dispongo a hacerlo y a la vez que voy devorando el bocadillo continuo hojeando este inigualable libro, indispensable para aprender a moverse por los senderos de la comarca y conocer con más detalle sus despoblados.
Una vez saciado el apetito continuo visitando el pueblo, bajo de las alturas eclesiásticas y me dirijo a otro grupo de casas. La primera en aparecer mira de frente al templo y tiene un pozo de agua anexo a la vivienda. Presenta buena factura y por su parte trasera es igualmente de buen porte.
Continuo bajando por la calle y otra vivienda de buenas hechuras aparece ante mis ojos. Diviso también la construcción del ya arruinado retrete (de largo recorrido) ubicado en la trasera de una vivienda (casa de la maestra). Pronto aparece la inconfundible presencia de la escuela con su blanquecina fachada. La contorneo pero no se puede acceder a su interior.
Otro gran caserón aparece ante mis ojos con una excelente portada dovelada y balcones en la planta superior. Para contemplar sin prisas. Tiene mucho encanto esta parte del pueblo. La imaginación se desborda y me lleva hasta los años en que Bagüeste todavía rezumaba vida.
En ninguna vivienda he podido acceder a su interior pero la vista que presentan al exterior lo recompensa.
Intento seguir por aquí pero la vegetación y los escombros lo hacen imposible. Hasta algunas casas del pueblo ya es imposible acercarse.
La visita a Bagüeste va tocando a su fin. Doy por terminado mi paseo por este recóndito y aislado pueblo y me encaminaré hacía Letosa.



El sendero proveniente de Las Bellostas cruza el río Balcez para a continuación enfilar el ascenso hacia Bagüeste.




Llegando a las primeras edificaciones de Bagüeste.




Casas Urbez (izquierda) y Martín (derecha).




Casa Nasarre.
"En los bajos estaba el patio, en él estaba el horno, además estaba la cuadra, los corrales, la bodega. Por una escalera se accedía al primer piso donde estaba la cocina (en la cual estaba el pozo de agua) una gran sala y tres dormitorios o alcobas. Y por último en la planta de arriba estaba la falsa donde se guardaban trastos y enseres que ya no se utilizaban". FELI SÁNCHEZ.




Casa Nasarre. La privilegiada ubicación de Bagüeste permite contemplar maravillosas vistas de toda la cadena montañosa del Pirineo Central.




La escuela de Bagüeste. Carmen, Trinidad, Clara (natural de Almeria), un maestro valenciano al que llamaban Che o una maestra de Madrid a la que llamaban To fueron algunos de los docentes que impartieron enseñanza aquí. Alrededor de diez o doce niños (según el año) asistían a clase en los años 40 y 50.




Foto cedida por Máximo Ponce.

Año 56. Doña Clara Martínez con cuatro de los cinco alumnos que había en aquel año en la escuela.
De izquierda a derecha: José de casa Allué, Conrado de casa Urban, Luis de casa Villanueva y Conchita de casa Nasarre.



La escuela y detrás la casa de la maestra. Las maestras unas se alojaban en la casa destinada para ellas y otras estaban de patrona en alguna casa, normalmente en la de Martín o en la de Tejedor.




La casa de la maestra. Tenía tres habitaciones. Fue la única del pueblo que contaba con retrete. A la derecha casa Allué.

"Mi madre llegó a Bagüeste en el curso del 47. Anteriormente había estado en Los Lobos, pedanía de Cuevas de Almanzora en Almeria. Como no tenía plaza en propiedad echó la solicitud para donde la saliera. Y Bagüeste fue su destino. Se vino ella sola y ya en enero vinimos toda la familia. Mis padres Pedro Ponce y Clara Martínez y los tres hijos: Josefina de catorce años, Pedro de once y yo de siete. Eran unos días muy crudos de invierno y al llegar a Rodellar estaba nevando, había más de medio metro de nieve. Como sería de frío que aunque yo iba montado en una caballería estaba congelado, me tuvieron que dar coñac y unas friegas de alcohol.
Al llegar a Bagüeste nos alojamos en casa Allué con Maulino y su familia. Me sentaron junto a la lumbre para que entrara en calor y me taparon los pies con paja. Estuvimos unos días en casa Allué hasta que terminaron de acondicionar la casa en la que íbamos a vivir.
A mi padre le dejaron una fajeta de tierra para que cultivara, pero no se amañó, solo aguantó un año y se fue a María, nuestro pueblo en Almeria, allí tenía un taller de forja.
Nos quedamos mi madre y nosotros. Al cabo de unos años yo me fui a estudiar a Vélez Blanco y se quedaron mis dos hermanos. Luego ellos se bajaron para Almeria y yo me subí con mi madre a Bagüeste.
Volvíamos a Almeria en Navidad y en verano. Se tardaba tres días enteros en llegar.
El trayecto era María, Lorca, Chinchilla, aquí hacíamos noche en la calle porque la estación se cerraba, al día siguiente por la mañana tren hasta Madrid, aquí pasábamos el día entero, luego hasta Zaragoza, Huesca y luego la Alsina hasta Rodellar donde hacíamos noche. Por la mañana temprano ya nos venían a esperar y con las mulas íbamos hasta Bagüeste.
Otras veces el trayecto era por la costa.
Estuvimos aquí hasta el año 56 en que se cerró la escuela por no haber niños ya en edad escolar.
De aquí nos fuimos al pueblo de Fablo en la Guarguera. Estuvimos un año, solo había dos alumnos. Después tres años en Gillué también en la Guarguera. Aquí acabó nuestro periplo por la provincia de Huesca. Volvimos a Almeria, mi madre consiguió plaza en Carboneras". MÁXIMO PONCE.


"Mi madre hacia bordados para alguna casa y le daban huevos, leche o un conejo.
La vida era muy dura en Bagüeste pero tengo que decir que todo el pueblo nos acogió muy bien, se volcaron con nosotros para que estuviéramos bien atendidos. Las gentes eran como una gran familia, había muy buena armonía".
JOSEFINA PONCE.




Foto cedida por Máximo Ponce.

Año 49/50. Casa de la maestra de Sarsa de Surta. Doña Clara la maestra de Bagüeste de pie en el medio de la imagen. A la derecha su hijo Máximo y sentada en el branquil de la puerta su hija Josefina. A la izquierda queda doña Clementina, natural de Madrid y maestra de Sarsa de Surta.

"Mi madre iba muchos sábados a Sarsa de Surta a pasar el día. Allí se juntaba con doña Clementina la maestra de Sarsa y solía venir también doña Encarna que era de La Coruña y estaba de maestra en Paúles de Sarsa. Pasaban el día juntas y se hacían compañía hablando de sus cosas. Mi hermana y yo la acompañábamos, otras veces iba yo solo. De paso ya aprovechábamos para comprar cosas como ázucar, arroz, café, etc. Mientras ellas estaban a sus cosas yo por allí aburrido, jugando en la calle". MÁXIMO PONCE.



Foto cedida por Josefina Ponce.

Años 50. Doña Clara (a la izquierda) la maestra de Bagüeste con sus hijos Josefina y Máximo y la maestra de Sarsa de Surta doña Clementina (a la derecha) en un prado cercano a Sarsa.

"Siempre se juntaban allí en Sarsa, doña Clementina nunca llegó a ir a Bagüeste. No recuerdo quedarnos a dormir nunca, siempre íbamos y veníamos en el día, pero si me acuerdo alguna vez de quedarnos a dormir en Paúles de Sarsa en casa de doña Encarna con ocasión de asistir a las fiestas de aquel pueblo".
MÁXIMO PONCE.




Casa Allué (de origen infanzón). Vivía en ella Maulino que estaba viudo con sus hijos José, Aurelia y Marieta. Maulino murió en el pueblo. Marieta se casó con Victoriano de casa Villanueva y emigraron a Madrid.
A la izquierda la casa de la maestra.




Casa Bara.
Estaba habitada por el matrimonio formado por Joaquin Lacruz Bara y Teresa Otín Navarro (natural del pueblo de Ibirque).
Se casaron el 29 de noviembre de 1913.
Tuvieron cinco hijos: Sabino (1914), Agustín (1917), Domingo (1921), Emilia (1926) y Valentina (1929).
Joaquin falleció en Bagüeste en 1939 y su hijo Agustín desapareció en la guerra civil.
Sabino el mayor de los hijos se fue con su esposa a Casbas de Huesca y más tarde a la finca San Miguel en Belver de Cinca, propiedad de la familia Raventós.
Emilia se casó con el herrero de Bara y estableció allí su residencia. Años más tarde se fueron a Casbas de Huesca para posteriormente hacerlo con su marido y sus dos hijas a la finca San Miguel donde ya estaba su hermano Sabino.
Teresa Otín con sus hijos Domingo y Valentina se marcharon al pueblo de Raimat en Lleida a otra finca de la familia Raventós.



Casa Bara a la derecha. La trasera de la casa de la maestra a la izquierda y asomando tímidamente la fachada blanqueada de la escuela.




Subiendo hacía la parte alta del pueblo. Casa Javierre y la iglesia.




Casa Javierre, fachada orientada al norte. La parte de la izquierda en su origen fue una torre fuerte de carácter defensivo construida en el siglo XVI. Posteriormente se adosó a ella la vivienda.
"Yo me amañaba mucho en casa Javierre, tenía mucha amistad con Eufronio y Emerita". JOSEFINA PONCE.




Casa Javierre. Fachada principal, orientada al sur. Pozo delantero. Fue la última vivienda que se cerró en Bagüeste.




La iglesia parroquial de San Salvador




Interior del templo. Altar mayor y capillas laterales.




Interior del templo. Lo que queda del coro. Debajo la pila bautismal.




San Salvador de Bagüeste desde otra perspectiva.




Vistas desde el campanario. Diversos edificios del pueblo y de fondo la cadena montañosa de los Pirineos.




Eras de trilla, bordas, pajares. En el medio promontorio cónico donde parecer ser que pudo haber existido un castillo.




Era de trillar. Al fondo a la derecha entre un mar de pinos se atisban las siluetas de San Póliz y la Pardina Ballabriga.




Foto cedida por Eva Otin

En la era de casa Nasarre, preparando los bueyes para las faenas de la trilla. En el centro de la imagen el amo de la casa, José Sánchez Nasarre. Años 50.




La ermita de San Miguel, situada a quince minutos del pueblo.
"Mi abuela me decía muchas tardes que la acompañara hasta la ermita porque en su interior había una lámpara que tenía que estar siempre encendida y había que rellenarla de aceite". FELI SÁNCHEZ.




La silueta de Bagüeste vista desde las llanuras de Letosa. La torre de la iglesia de San Salvador es como un faro que marca la ubicación del pueblo

17 comentarios :

  1. Roberto Tartaj Marchdomingo, 14 julio, 2019

    Hola Faustino,la verdad es que es todo un privilegio poder disfrutar de esas historias y anécdotas contadas de primera mano por los antigúos habitantes de esos pueblos ya deshabitados,y en su mayoría caidos en el olvido por culpa casi siempre provocado por las malas condiciones de vida que tuvieron que soportar,Bagúeste tuvo que ser bonito en sus buenos tiempos rodeado por un entorno priviliegiado,como siempre un artículo fantástico que nos lleva a revivir el pasado con todo lujo de detalles,un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Roberto.
      Así es. Escuchar de primera mano los testimonios de la gente que vivió en estos lugares es impagable.
      Es conocer con todo detalle lo que tu has visualizado cuando visitas el despoblado.
      Bagüeste tuvo que ser bien bonito a tenor del empaque que muestran algunas casas y de su trazado urbano. Pero como el progreso no llegaba hasta allí pues.... lo mismo de siempre.
      Un abrazo.

      Eliminar
  2. Voy a tener que volver de nuevo a explorar la provincia de Huesca, porque conozco algunos de los pueblos que mencionas pero me faltan otros muchos. Y aunque está claro que no hay nada como verlos en directo, al menos a través de tus publicaciones podemos hacernos una idea.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es que en Huesca hay despoblados para dar y tomar, tantos que es la provincia que más tiene. Así que hay que tomarselo con calma y planificar diversas excursiones de varios días.
      Es verdad que por mucho que las fotografías te aproximen a la realidad nada como verlos in situ.
      Un cordial saludo.

      Eliminar
  3. A tenor de las magnificas fotos se puede intuir cierta importancia de este pueblo,el empaque de sus viviendas asi lo da a entender.
    Uno mas rescatado del olvido gracias a la colaboracion de informantes de primera mano y ha tu denodada lucha por sacarlos del mismo,otro pueblo condenado por no llegar un minimo de progreso y van......
    Mañana parto para la Serrania de Cuenca y posteriormente a la zona de Terriente,tengo muchas ganas de ver esos pueblos casi vacios y con tanto que ver....una vez mas, gracias Faustino por tu gran labor

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El empaque de varias de sus viviendas dan muestra de un pasado floreciente, hecho que se mantuvo hasta bien entrado el siglo XX en que el cambio en los modos de vida supuso la decadencia de tantos pueblos.
      Espero que disfrutes por la Serranía de Cuenca y por la comarca de Albarracín, dos zonas muy interesantes de visitar.
      Un cordial saludo Luis.

      Eliminar
  4. Buenas tardes, Faustino:

    Este mes hace un año que sigo tu blog esperando cada nueva actualización que haces y quería darte las gracias en general por tu trabajo y dedicación.
    Llegue a el gracias a una entrada de un pueblo de la provincia de Burgos y ya he visitado varios y he recorrido. También he visitado alguno que no salen aquí pero que tienen "vidas paralelas".
    Tu blog ha sido el empujoncito que necesitaba para empezar mi propio proyecto.

    Muchas gracias y un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Adrián, buenas tardes.
      Felicitaciones de tu parte que recibo con mucho agrado.
      Burgos tiene una buena nómina de despoblados en su territorio. Espero ir ampliando el blog con reportajes de algún pueblo de esa provincia.
      Espero que te vaya bien con tu proyecto.
      Gracias por dejar tu comentario.
      Un cordial saludo.

      Eliminar
  5. UN FUERTE ABRAZO VERANIEGO Y MÁS ENHORABUENAS. LA VISTAS DEL PIRINEO CENTRAL, MUY BONITAS.


    GUILLERMO

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Guillermo, los mismos deseos para ti.
      Los de Bagüeste eran espectadores privilegiados de amplias vistas a su alrededor, aún cuando en aquellos años la contemplación del paisaje quedaba en un segundo plano.
      Un abrazo.

      Eliminar
  6. carles argelagos i buisánsábado, 07 diciembre, 2019

    Hola Faustino,

    Muchas gracias por los reportajes que haces de estos pueblos.
    Es importante que alguien se preocupe por rescatar estas localidades donde habitó tanta gente que ha tenido que emigrar a consecuencia de malas comunicaciones, falta de oportunidades para poder subsistir y la centralización de la economía en las ciudades.
    Acabo de descubrir tu blog, mientras estaba siguiendo el sendero de gran recorrido GR-1 que pasa por Bagüeste. Estos senderos son también importantes para no olvidar estos pueblos y su historia.
    Un saludo, y muchos ánimos para que sigas ampliando tu blog.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Carles.
      En cierto modo con estos reportajes trato de que no caiga en el olvido la memoria de estos pueblos que no hace tantos años estuvieron llenos de vida.
      Es una manera de que las generaciones venideras sepan como vivían sus antepasados y porque se vieron obligados a dejar sus hogares e iniciar una nueva vida en otros lugares.
      Importantisimos tanto la divulgación como el mantenimiento y el cuidado de los senderos que pasan por estos pueblos deshabitados. Labor impagable la que realizan. Hoy día podemos llegar de manera más o menos cómoda a estas poblaciones gracias a la labor que han realizado previamente de acondicionamiento otras personas.
      Gracias por dejar tu comentario y por tus palabras de ánimo.
      Un cordial saludo.

      Eliminar
  7. Hola Faustino: me ha encantado el reportaje que has hecho de bagueste, es una de mis tareas pendientes hacer un viaje por la zona y sobre todo por este pueblo ya que aunque yo no he estado por la zona mi padre estuvo viviendo en el y mi abuela que era Clara la maestra. Me ha hecho especial ilusión que la hayas nombrado. Mi padre me ha contado numerosas anécdotas de la vida en el pueblo, de como tenían que cruzar el rio en pleno invierno para ir a otros pueblos a comprar comida, etc...
    Un cordial saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Pedro.
      Me alegra saber que te ha gustado el reportaje de este pueblo donde tu abuela estuvo ejerciendo de maestra.
      Seguro que tu padre os habrá contado cosas muy emotivas y nostálgicas de sus años vividos en Bagüeste.
      Visita el lugar cuando tengas ocasión. Te sobrecogerá su ubicación y las difíciles condiciones de vida que tuvieron pero a la vez te servirá para admirar y valorar a estas gentes que superaban todas las adversidades por muy complicadas que fueran.
      ¿Sabes cuantos años estuvo tu abuela ejerciendo allí de maestra?
      Gracias por dejar tu comentario.
      Un cordial saludo.

      Eliminar
    2. Hola de nuevo Faustino. Si mi abuela estuvo casi cuatro años de maestra en Bagueste, empezó en el año 1947 y mi padre tenía 6 años, en los años que estuvo mi abuela dice mi padre que eran cuatro alumnos con el, Luis Sierra, Conchita Nasarre, Conrrado Urban y mi padre Máximo Ponce. Después estuvo un año en el pueblo de Fablo y seguidamente otros tres años en Gillué. Mi padre hace unos años estuvo por allí visitando todas la zona pero yo no pude ir por motivos de trabajo (y estoy muy arrepentido) pero iré sin ninguna duda en cuanto pueda.
      Un saludo

      Eliminar
  8. Me ha encantado leer este post. Yo he estado 2 veces en Bagüeste,soy otro nieto de doña Clara,hijo de su hija Josefina a quien citas y aparece en fotografía.
    El verano pasado intenté ir otra vez,pero en las fechas que estaba por allí hubo tormentas y el acceso era demasiado complicado.
    Un placer ver que sigue vivo el recuerdo.
    Un saludo y muchas gracias

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegro que te haya gustado el reportaje.
      Bagüeste de alguna manera quedará ligado para siempre a la memoria de vuestra familia, hecho que ira perdurando en las siguientes generaciones.
      Es bueno que los descendientes hayáis ido a conocer los lugares por los que vivieron y transitaron vuestros padres y abuelos durante unos años muy importantes de su vida.
      Es una buena forma de mantener el vinculo sentimental y emocional en el tiempo con un determinado lugar.
      Gracias Jordi por dejar tu comentario.
      Un cordial saludo.

      Eliminar