Llombai (Alicante)


En la vall de Gallinera en la comarca de La Marina Alta se asienta sobre una minúscula faja del terreno el pequeño núcleo de Llombai. En sentido descendente se van alineando todas las viviendas en hilera a un solo lado de la calle. Hasta quince casas llegó a contar en sus tiempos de máximo apogeo.
Dos o tres viviendas tenían horno particular para hacer el pan. Los que no lo tenían usaban prestado el de algún vecino o iban al cercano pueblo de Alpatró donde había varios hornos.
La agricultura era su punto fuerte en la que se basaba su economía y dentro de ella eran los olivos su principal fuente de ingresos. Una vez elaborado el aceite en la almazara que había en el pueblo se vendía a tratantes de la Vall que se encargaban de transportarlo en camiones para su venta en Pego y otros pueblos cercanos a la costa.
En ocasiones algunos vecinos intercambiaban aceite por arroz con gentes de Pego, pueblo que era buen productor del mencionado grano blanco. Además del olivo también cultivaban trigo, cebada, cerezos o almendros entre otros productos.
A moler el grano iban al pueblo de Lorcha.
La ganadería con ello quedaba en un segundo plano, algunas familias poseían pequeños rebaños de cabras.

Al carecer de iglesia acudían a la de Alpatró para los diversos oficios religiosos (misa, bautizos, bodas, defunciones, etc).
Tampoco había escuela en Llombai, así que los alumnos en edad escolar acudían a la del cercano pueblo de Benisili. Alrededor de ocho o nueve niños y niñas iban en los años 50.
El médico residía en Beniali. Si era muy urgente acudía a Llombai a visitar al enfermo en alguno de los taxis que había en la Vall. Si no era caso grave el enfermo acudía a Alpatró donde pasaba el doctor consulta una o dos veces a la semana.
La correspondencia la cogía cualquier vecino que iba a Alpatró por algún motivo.
Carecían de fiestas patronales, pero participaban activamente de las de Alpatró en agosto. El primer día, por la mañana era costumbre hacer un pasacalles hasta Llombai con los músicos de Lorcha que habían acudido para amenizar el baile en las fiestas.
En los años 50, un vecino de Llombai, Pascual Gascó Seguí donó una imagen de la Virgen de los Desamparados a la iglesia de Alpatró. Ese año hubo fiesta por todo lo alto en Llombai.
Para realizar compras de poca entidad acudían a Alpatró donde había un comercio, si eran compras de mayor envergadura aprovechaban cuando se desplazaban hasta Pego.

El envejecimiento de la población, la búsqueda de un mejor futuro por la gente joven y la opción de poder vivir en el cercano Alpatró donde había mejores servicios e infraestructuras y a su vez podían seguir acudiendo a trabajar las tierras a Llombai fue lo que propició el paulatino despoblamiento del lugar. En los años 60 el pueblo se quedó vacío pero oficialmente no fue hasta el año 1977 cuando se quedó deshabitado Llombai con la muerte de su último habitante.
Esta persona fue un personaje enigmático y misterioso. Se llamaba Stefan Gregor, todos le conocían como Esteban o Estefano. Llegó a últimos de los años 40 y se instaló en una casa que compró. Todo tipo de interrogantes se cernieron sobre su persona. De origen incierto, aunque parece ser que era yugoslavo (otras conjeturas dicen que austriaco o alemán) era un refugiado nazi de la Segunda Guerra Mundial que buscando ocultarse acabó en este rincón alicantino. Lógicamente causó un gran revuelo y una aureola de misterio no tan solo entre las gentes de Llombai sino de toda Gallinera. En la comarca era conocido como "el nazi de Llombai". Llegó con un Mercedes (que más tarde tapió en un corral en una de sus muchas excentricidades), trajo mucha cubertería de plata y valiosos trajes, de todo lo cual se fue deshaciendo en forma de regalos a las gentes de la Vall.
Muchas cosas se cuentan sobre su inquietante vida en Llombai como que una vez quisieron secuestrarlo, en otra ocasión agentes secretos de la policía franquista acudieron al pueblo para recabar información entre los vecinos para ver como se desenvolvía.
Vivía casi de la mendicidad, solamente el cartero de Beniali tenía la misión de traerle un pan cada día (no se sabe ordenado por quien) lo demás era a costa de lo que le daba algún vecino, en ocasiones él mismo sin permiso de nadie se metía en los huertos a coger fruta u hortalizas con la complicidad silenciosa de los vecinos que por no saber realmente quien era aquel misterioso personaje no se atrevían a llamarle la atención por sus pequeños hurtos.
Excéntrico, culto, huraño, solitario, esquivo, bondadoso, desequilibrado, todo tipo de calificativos recibía de las gentes que lo trataron habitualmente.
Por falta de mantenimiento la vivienda donde habitaba se vino abajo un día. Con el tiempo se había construido una pequeña caseta en lo alto de una loma al pie del castillo de Benisili donde pasaba buenas temporadas completamente aislado sin contacto con nadie.
Rodeado de un gran misterio, de la misma forma que llegó se produjo su fallecimiento. En la más absoluta soledad y sin que se sepa muy bien el motivo falleció en 1977 a los 63 años de edad.
Esta enterrado en el cementerio de Alpatró.
Posteriormente un promotor ingles que vivía en la zona de la costa compró varias casas en Llombai (pagó 300.000 pesetas por cada una) con la idea de hacer un complejo rural. Pero el proyecto nunca se llevó a cabo. No hubo segunda oportunidad de volver a la vida para Llombai.

Visita realizada en julio de 2015.

PUBLICADO POR FAUSTINO CALDERÓN.

Punto y aparte. Llevaba varios años queriendo visitar el pueblo de Llombai por ser el deshabitado más representativo de una provincia muy escasa de despoblados. No las tenía todas conmigo sobre lo que me iba a encontrar porque la información resultante en internet no ayudaba mucho. Todo el protagonismo en la red al hablar de Llombai se lo lleva Stefan Gregor y su alucinante estancia en el pueblo. No sabía si me iba a encontrar un deshabitado de pleno, un deshabitado parcial, un pueblo bien conservado, etc.
Después de recorrer este pintoresco paisaje de la Vall de Gallinera a través de una estrecha y sinuosa carretera donde todos sus pueblos se van alineando en fila a su paso, arribo a Llombai. La primera visión no es muy esperanzadora puesto que lo primero que se ve es una casa en muy buen estado, ventanas abiertas y dos coches a la puerta (más tarde me entero que una familia inglesa ha comprado la casa y pasan allí temporadas). Pero ahí queda todo signo de confort en Llombai. Una vez que me adentro en su única calle veo casas en bastante buen estado pero sin ser habitadas. Es un deshabitado en toda regla. Muy interesantes las diferentes fachadas que van apareciendo a mi paso. En la mayoría sus dueños las han reforzado y mantenido con las reformas justas para evitar que se venga abajo. Recorro la calle hasta su parte baja donde se encuentra la fuente y el lavadero que han sido restaurados recientemente. Subo la calle nuevamente, fotografiando, buscando ángulos, observando detalles, vuelvo para abajo tomando más instantáneas, llego otra vez hasta la fuente, cuando en esas aparece un todo-terreno del cual se baja una persona de apariencia alemana que llena una buena cantidad de garrafas de agua en la fuente. No le doy más importancia pero enseguida aparece un segundo vehículo con otra persona que va a realizar el mismo cometido. Mientras que espera a que el alemán llene sus garrafas, se interesa por mi presencia allí y me comenta que viene muchísima gente de pueblos cercanos y de chalets de la zona a por agua a la fuente de Llombai por la calidad que tiene el preciado liquido.
Dejo a esta gente y vuelvo a subir la calle echando un último vistazo a sus edificios cuando un tercer coche baja por la calle hasta la fuente. Por lo que se ve lleva toda la razón él que me hablo del buen sabor del agua de Llombai. Hecho que me confirman posteriormente en Alpatró.
No acaba aquí la presencia de vehículos en el pueblo durante mi estancia allí puesto que llega un camión-pluma de pequeño volumen del que se bajan dos operarios con algunas herramientas con la idea de hacer alguna pequeña obra de mantenimiento o de pavimentado (ignoro qué, porque mi presencia allí tocaba a su fin).
¡menos mal que me había dado tiempo a fotografiar y a ver el pueblo tranquilamente antes de que empezara a acudir gente! porque no habría sido lo mismo, no habría podido disfrutar del silencio y la soledad de la misma manera. El llegar temprano me ha servido para algo.
Deshabitado pero no solitario este curioso lugar de Llombai de Gallinera a medio camino entre Alpatró y Benisili.


Entrando a Llombai. Los restos de la almazara protegidos por una verja a la derecha. De frente las formaciones rocosas de la serra Foradà.



La almazara de Llombai. Apenas un muro en pie. Las dos prensas hidráulicas que servían para obtener el aceite y un poco más al fondo el rulo o piedra cónica que movido por tracción animal servía para triturar la aceituna.



Calle de Llombai en sentido descendente. Estrechez del vial. Las viviendas a un lado y el talud del muro de contención de lo que un día fueron huertos no deja espacio para más.



El mismo tramo de calle en sentido ascendente.




Una imagen más del mismo tramo de calle visto desde otra perspectiva.




Bonito rincón urbano de Llombai en mitad del pueblo. Casas de mampostería con argamasa. Bonita portalada en arco rebajado la de la izquierda y la de la derecha con azotea de ladrillo en reforma posterior sustituyendo al tejado. Estas viviendas no se alinean al mismo nivel que las demás y provocan un pequeño ensanchamiento de la calle. Las formaciones rocosas de la sierra "amurallan" el paisaje.



El mismo rincón visto desde otro ángulo.




Calle de Llombai en sentido descendente. Bajando hacía la fuente.



El lavadero y la fuente de Llombai.




La calle única de Llombai en sentido ascendente.




Buen ejemplar de vivienda rematada en azotea. Puerta y ventanas enrejadas.



Tramo de calle en sentido ascendente. Viviendas no habitadas pero mantenidas y reforzadas para evitar su deterioro.



Una de las pocas viviendas que no se alineaba en la calle principal. Fue una de las que compró el promotor ingles. Al quedarse abandonada y sin mantenimiento se vino abajo toda la parte central del edificio.



La pequeñez de Llombai (abajo a la izquierda) contrasta con la extensión de Alpatró (en el centro).

18 comentarios :

  1. Hola Faustino,apasionante la historia del misterioso personaje que habitó ese lugar,en cuanto al pueblo parece que aún aguantan bastante bién las viviendas gracias a las pequeñas restauraciones que se le ván haciendo,sobre el tema de esa pintada amenazante la verdad es que debe de dar algo de inquietud,yo hasta ahora no he visto ninguna en los pueblos que he visitado,aunque en mas de uno he visto perros ladrando,seguramente guardando algún corral de ganado,un abrazo

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    1. De película la historia de Stefan Gregor y su estancia en Llombai.
      Imagínate el hermetismo que había en aquellos años.
      Un misterio su llegada, un misterio su estancia allí y un misterio su muerte.
      Así es, Llombai esta en bastante buen estado porque sus antiguos vecinos no han dejado que se venga la casa abajo aunque no la habiten de continuo. Por vínculos sentimentales o porque las utilizan como apoyo a las tareas agrícolas han mantenido y reforzado la estructura de la vivienda para evitar su derrumbe.
      Un abrazo Roberto.

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  2. Que bien, otro pueblo, y además de alicante, que no había ninguno en tu pagina. Es un pueblo muy bonito, y muy bien conservado, muy bien cuidado, ya veras como tarda poco en habitarse. ya lo han echado un ojo los ingleses

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    1. Pues sí no había ninguno de Alicante. Pocos más va a haber porque no es una provincia que se prodigue mucho en despoblados. Es muy pintoresco e interesante este pueblo de Llombai. No lo tengo tan claro que se vaya a habitar porque esta carente de muchas infraestructuras. Sus dueños mantienen las casas pero no reúnen condiciones para habitarlas.
      Saludos.

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  3. Dilei do Brasil diz: adoro suas historias e seus povoados, pois no Brasil não temos lugares abandonados iguais aos seus, sigo seu blog pois gosto de ver estes lugares na esperança de ver algum lugar do norte de onde minha familia veio.Abraços do Brasil

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    1. Me alegra enormemente que hasta en Brasil haya personas que les guste el tema y se interesen por los pueblos deshabitados de España y más como bien dices que allí no se da esta circunstancia de tener pueblos vacíos.
      Espero poder hacer un reportaje un día sobre alguno de los pueblos que tu estas interesado conocer por venir tus antepasados de allí.
      Gracias Dilei por dejar tu comentario.
      Un abrazo.

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  4. Me ha encantado tu recorrido tan bien detallado sobre LLombai , disfrutando de la información que nos ofreces , esas anécdotas interesantes como la historia de Stefan Gregor tan peculiar y llena de misterio y que representa un valor añadido a ese pueblo.Pienso que es una lástima que un pueblo que posee un agua tan apreciada halla tenido que pasar a formar parte de los pueblos deshabitados , pero al menos , sigue recibiendo visitas y lo siguen manteniendo. Un placer leerte.

    Un Abrazo.

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    1. Gran satisfacción me producen tus sinceras palabras sobre el reportaje de este pueblo. Efectivamente Llombai siempre ira unido a la estancia de Stefan Gregor allí. Se puede decir que es lo que le ha sacado del anonimato y hacer que sea un poco conocido más allá de su ámbito comarcal.
      Con Llombai ha pasado como con muchos otros despoblados: que el pez grande se come al chico. Si a 1 km. hay un pueblo de más entidad y con buenas infraestructuras como es el caso de Alpatró pues la gente de Llombai prefería irse a vivir allí que tenían todo tipo de servicios y desde allí no les costaba nada desplazarse a trabajar las tierras.
      Es un caso común que se ha dado en toda la geografía española.
      Gracias por dejar tu comentario y el placer es mío de tenerte como lectora y recibir tus comentarios.
      Un abrazo.

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  5. Que diferente a los pueblos del Pirineo, aunque, también con su encanto, claro que sí. La primera imagen en que ve toda la calle es preciosa.

    Un abrazo, amigo Faustino.

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    1. Así es, muy diferentes en todo amigo Cristian. Solo tienen en común el final; no les quedaba otra que marchar para mejorar su calidad de vida. En las formas era muy distinto de unas partes a otras.
      Un abrazo.

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  6. Bueno Faustino ,yo tambien soyde los raros como bien sabes ;suscribo todo lo que dices y no lo hubiera podido expresar mejor;he hecho mucha de las cosas que dices y lo que tengo claro que la primera imagen al llegar a un despoblado es algo que no tiene comparación..Ahí estamos,y me encanta ser un "raro".Un abrazo

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    1. Tu y yo jugamos en el mismo "equipo" Blas, así que no me extraña que te hayas sentido identificado con el articulo. Es la pura realidad. Bendita "rareza" la nuestra. No la cambio por nada. Ahora ya hay algo más de "comprensión" si se le puede decir así, pero en los años 90 si que eramos "bichos raros" de narices porque es que mucha gente ni sabían que existían pueblos abandonados, si les ibas hablando de estos temas, te miraban como a un lunático y pensando;
      ¡Madre mía, este tío de donde se ha escapado!

      ¡Que rareza más apasionante y maravillosa tenemos el placer de compartir unos cuantos!.

      Un abrazo.

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  7. Precioso pueblo y me gusta como sus casa es tan situadas parecen que todas an querido tener las montañas como decorado de tras ¡¡¡ muy bonita historia , faustino en hora buena y tan bien lo que es cribes en , de reflexiones recuerdos y vivencias ¡¡¡ me encanta ya se que asta diciembre no ay mas gracias por tus relatos un abrazo a migo

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    1. Es un pueblo-calle muy sugerente y atractivo.
      Las montañas y las nubes son un fondo de fotografía maravilloso si se pilla el encuadre y el momento oportuno.

      Un abrazo amiga Nati.

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  8. Un pueblo abandonado que desconocía y mira que yo tengo vinculación familiar con Lorcha que al parece esta muy cercana a este pueblo,el cuál después de leer tu entrada voy a animarme a visitar, ya que tengo también pendiente una visita a Lorcha.
    También desconocía la historia del alemán nazi, muy interesante la verdad, investigare un poco y lo llevaré a mi blog, es muy interesante que la gente conozca estas cosas.
    Me alegra que te gusten los pueblos deshabitados y tengas también muy buena mano con la camara de fotos. un saludo. TERESA.

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    1. No sería correcto llamar pueblo abandonado a Llombai. Hay muchos signos de vida aunque no haya población permanente durante gran parte del año. Deshabitado es la palabra más idónea para definir a esta población.
      Cuando visites Lorcha haz una escapada a Llombai. Te gustará.
      La historia de Stefan va unida a la memoria más reciente de Llombai.
      Puso la nota extravagante en un lugar donde no pasaba nada especial.
      Me apasionan los deshabitados. Forman parte indispensable de mi vida desde hace muchos años.
      Gracias Teresa por dejar tu comentario.
      Un cordial saludo.

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  9. Antes de nada, quiero dar las gracias por tu trabajo.

    En base a él y solicitando información a la Excma. Diputación de Alicante, he podido visitar este lugar y como siempre digo, ya que estoy ............., me desvío a otro lugar.

    Lugares visitados:
    - Cocentaina
    - Llombai
    - Benisilli
    - Benimarfull.


    Es una verdadera pena, el estado lamentable de las viviendas así como sus interiores de una de ella (la que estaba la puerta abierta de par en par, quitando 2, que para no hacer propagando omitiré sus nombres.

    Sinceramente, me ha gustado mucho.

    GRACIAS.

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    1. No es Llombai de los deshabitados que peor se encuentran. Sus dueños se han preocupado de mantener la casa en buen estado aunque no la usen como habitabilidad permanente.
      Aunque como en todos sitios siempre hay alguna vivienda que se viene abajo antes que las demás, debido al olvido y la falta de mantenimiento.
      Muy guapo este lugar de Llombai en mi opinión.
      Me alegro que tu recorrido por diversos lugares de la provincia alicantina te haya resultado fructífero.
      Gracias Fco. Javier por dejar tu comentario.
      Un cordial saludo.

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