Memoria de un montañés

Tomando como base las memorias que había empezado a escribir su padre, José María Satué narra la dramática historia de la agonía y últimos estertores de la vida en su pueblo, Escartin en el Sobrepuerto de Huesca.
Un relato bellísimo pero muy triste con el que el lector hace compañía a las tres últimas familias que quedan en el pueblo.
El libro está narrado en primera persona, a través del relato del padre del autor, José Satué, cabeza de familia de Casa Ferrer y totalmente contrario a marchar de su pueblo. La incertidumbre por lo que les espera ¨allá abajo¨ y la tristeza de tener que dejar todo lo que durante años perteneció a sus anteriores generaciones van retrasando lo que parece inevitable: emigrar.
La abuela de la casa por el contrario es la más dispuesta a marchar hacia la ciudad:
¨Fijaos en los que se han ido, todos se han arreglado, ¿habéis visto volver a alguien?¨ era la coletilla que siempre tenía en la boca cuando veía las dudas de su hijo con respecto a marchar de Escartin.
La segunda parte del libro ya se adentra en los pormenores de la familia una vez instalados en Huesca y donde van viendo las enormes diferencias que había en infraestructuras y servicios entre la ciudad y el pueblo, pero eso sí sin olvidar nunca los tiempos pasados en Escartin, hecho que sale siempre a colación bien en cualquier reunión familiar o en las tertulias domingueras con otros vecinos que también marcharon de Sobrepuerto.
El libro de paso es un excelente testimonio para saber cómo era la vida en Escartin y en Sobrepuerto a través de su agricultura, su ganadería, la romería a Santa Orosia, las ferias de ganado, las bajadas a Fiscal a por suministro...


Contraportada del libro.