La Granella (Castellón)


La masía de La Granella se encuentra situada en un plano en lo alto de la sierra, perteneciente al municipio de Castillo de Villamalefa (aunque se da la particularidad de que la divisoria de términos entre Castillo y Ludiente está situada en mitad de la masía).
Trece viviendas conformaron esta aldea que padecía inviernos duros y unas condiciones de vida bastante difíciles.
El cereal (trigo, cebada, avena) era la base de su agricultura, como las ovejas lo era en la ganadería.
Varios vecinos practicaban el oficio de talladors, consistente en cortar la malea (plantas que crecían en terrenos yermos y no cultivables como eran la aliaga, tomillo, romero), esta malea era el combustible que se utilizaba para hacer funcionar los hornos de azulejos de cerámica de L´Alcora. Era un complemento para la economía de la casa pero era un trabajo duro por estar situadas estas plantas en terreno agreste y utilizar herramientas muy rudimentarias (normalmente la azada),
Buenos productores de vino, hasta La Granella se desplazaban gentes de Zucaina y de pueblos turolenses para comprarlo.
A su cabecera municipal (Castillo de Villamalefa) era donde se desplazaban normalmente las gentes de La Granella, como era el caso de los niños que iban diariamente hasta allí para asistir a la escuela en un trayecto de casi una hora andando.
Los domingos acudían a Castillo a oír misa y ya de paso aprovechaban para hacer compras en las tiendas que allí había. También les tocaba ir allí al médico y en casos muy graves era don Fernando el que se desplazaba en caballo para atender al enfermo.
Asimismo a Castillo bajaban a coger el coche de línea que hacía el recorrido Cortes de Arenoso-Castellón cuando se tenían que desplazar a Llucena o a la capital.
Por la masía pasaban las raberas (rebaños) de ovejas que practicaban la trashumancia desde las altas tierras turolenses camino de Argelita a pasar el invierno. Toda la gente salía a ver pasar el ganado pues era un acontecimiento por ver una cabaña ganadera tan grande acompañada de varios pastores.
Los carnavales eran las únicas fiestas que se celebraban en La Granella, donde la gente acostumbraba a disfrazarse y bailar en los bureos (bailes masoveros) que se organizaban.
Debido a las difíciles condiciones de vida que tenían, unido a la falta de servicios básicos como la luz y el agua (tenían que acudir a una fuente que estaba a casi media hora de la masía) la gente se fue marchando en busca de un mejor futuro hacia L´Alcora, Onda y Castellón principalmente.
En la década de los 60 La Granella se quedó vacío cuando se cerraron las dos últimas casas que permanecían abiertas. Por un lado el matrimonio formado por Herminio y Domitila y por otro el tío Polito que vivía solo.

Visita realizada en julio de 2012.

PUBLICADO POR FAUSTINO CALDERÓN.

Entrada a la masía.




Calle de La Granella.




La vivienda mejor conservada de la aldea con horno adosado y cuadra contigua.




Imposible acceder a esta vivienda.




Calle de La Granella.




El silencio se ha hecho fuerte en La Granella.




En la era la trilladora se quedó a dormir el sueño eterno a la sombra del almendro.

11 comentarios :

  1. Hola, es un repotaje muy bueno, saludos desde Lanzarote :)

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    1. Como siempre muy bien documentado. Conozco esa zona y además recuerdo alguno de los pueblos que mencionas.
      Ya te comenté en mi blog que me hizo mucha ilusión el verte un día por la tele. Me encontraba una tarde en casa viendo la 2 y escuché tu nombre, que enseguida reconocí.
      Un saludo
      Paca

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  2. Me ha gustado muchísimo, como siempre.
    Cuando abro tu blog siempre me parece ver la calle mayor de Lanuza !!

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  3. Que extraño se me hace a la vista un despoblado sin iglesia, por aquí es una cosa impensable.
    Bienvenido a la red de nuevo amigo Faustino.

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  4. Me ha gustado el post,pero que tristeza ver en lo que se han convertido esos pueblos...
    Saludos!

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  5. Precioso reportaje. Para mi, no hay mejor lugar para desconectar, que pasar una tarde paseando en un pueblo deshabitado. La tranquilidad y sensaciones que se encuentran en estos pueblos, que por desgracia son muchos, es indescriptible.

    Un saludo

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    1. Totalmente de acuerdo amigo Unai, el recorrer sin prisas un pueblo deshabitado es uno de los mayores placeres que uno se pueda encontrar. El admirar cada pequeño detalle de las construcciones, el sentarte un rato en un poyo e imaginar como era la vida diaria del lugar, el escuchar el silencio, etc, no tiene precio.
      Gracias por tu comentario.

      Saludos.

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  6. Esta es la masía en la que nació mi padre, me ha encantado encontrarla por la web.

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    1. Me alegra que te haya gustado el reportaje Lidia. Me imagino que muchas sensaciones te habrán venido a la mente viéndolo.

      Saludos.

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  7. buenas tardes, estoy buscando en Castillo de Villamalefa, el Mas de Genebrisses, en el collado de abajo, puede alguien informarme si le suena por favor???? Son mis raíces y no hay forma de localizarlo. MUCHÍSIMAS GRÁCIAS, un afectuoso saludo!

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