Sant Romà de Tavèrnoles (Lleida)


Impresionante balcón en el ¨último piso¨ de una ladera sobre el valle del Noguera Pallaresa en su vertiente derecha. Atalaya de difícil acceso, nunca conoció camino rodado que hiciera la vida más fácil a sus habitantes y solo caminos de caballería llegaron hasta el pueblo, lo que fue la causa principal de la despoblación de este aéreo lugar.
Seis viviendas llegaron a conformar Sant Romà dedicados a una difícil economía de subsistencia por medio de la agricultura (centeno, avena, trigo, patatas, judías) y la ganadería (ovejas, cabras y vacas).
Celebraban las fiestas patronales el tercer domingo de octubre en honor a Sant Quirze pero después de la guerra civil ya no se celebró fiesta alguna debido a que la población había menguado mucho y las pocas familias que quedaban en el pueblo no quisieron continuar con la tradición festiva, además de que en algunas casas por esas fechas se guardaba luto por la muerte de algún familiar.
El cura acudía a celebrar oficios religiosos desde el pueblo de Surp y después de Llavorsí.
El médico llegaba en casos muy extremos desde Sort, pero había que bajar a buscarle con una caballería al puente de Gulleri junto a la carretera.
Siempre les tocaba hacer grandes recorridos andando o con las caballerías por caminos difíciles para llegar hasta cualquier pueblo, Rialp era el pueblo con el que más contacto tenían a nivel de servicios, pues de allí venia el cartero y hasta ese pueblo bajaban los vecinos de Sant Romà a moler el grano y a la feria de ganado, así como los jóvenes acudían los domingos por allí porque se celebraban unos animados bailes.
A Sort el pueblo más importante de la comarca bajaban los martes que era día de mercado adonde llevaban los excedentes de sus productos agrícolas para vender y a su vez compraban productos de primera necesidad que no había en Sant Romà.
El futuro no era muy halagüeño para el pueblo ante tanta incomodidad: faltaban servicios básicos como la luz y el agua y una carretera que estuvo proyectada pero nunca llegó, lo que hizo que la gente se fuera marchando hacia distintos lugares (Lleida, Andorra, Francia, Rialp) pero aun así se mantuvo con vida hasta el año 1995 con los tres habitantes de Casa Batlle (Jacinto y Teresa madre e hija). Jacinto fue un hombre muy apegado a su tierra y nunca quiso marchar ante la incertidumbre de lo que se podía encontrar fuera de su pueblo y a pesar de tener trabajo asegurado en Llavorsí no abandonó Sant Romà de Tavèrnoles hasta el día de su fallecimiento. A partir de esa fecha su mujer y su hija pensaron que ya no había nada que hacer en el pueblo y decidieron bajarse a vivir a Sort. A partir de aquí se produjo el consabido y habitual expolio de lo que quedaba por el pueblo.
Así se acabó la vida para este bonito y pintoresco agregado de Llavorsí.

PUBLICADO POR FAUSTINO CALDERÓN.

Visita realizada en solitario en diciembre de 2011.

Trabajosa caminata de 90 minutos no apta para caminantes poco avezados la que hay que emprender para llegar a Sant Romà de Tavèrnoles, visible desde la carretera, hay que salvar un desnivel de 500 metros hasta llegar al pueblo por un sendero muy exigente pero a la vez muy bonito por el paisaje que se va viendo según se va ascendiendo.



El pont de Gulleri junto a la carretera salva el cauce del Noguera Pallaresa y da comienzo al sendero que lleva hasta Sant Romà de Tavèrnoles.



Entrada a Sant Romà de Tavèrnoles.




La iglesia parroquial de Sant Quirze. Se encuentra en ruina total y no se puede acceder al interior. A la izquierda pegada a ella esta la escuela.



La escuela de Sant Romà. En la planta de arriba estaba situada la abadía. Las maestras se alojaban de patrona en alguna casa del pueblo.



Casa Batlle. Fue la última vivienda que se cerró en Sant Romà de Tavèrnoles.



Casa Malló. Era la más pudiente del pueblo, sus dueños marcharon para Lleida.




Calle de Sant Romà de Tavèrnoles.




Plaza mayor de Sant Romà de Tavèrnoles. Casa Batlle a la izquierda y Casa Malló de frente.



Casa Curiós. Fue la penúltima casa en cerrarse en Sant Romà. Contaba con una terraza con vistas impresionantes y bajo ella un pintoresco porche por donde pasaba la calle. Sus dueños marcharon a Rialp.



La fuente de Sant Romà.




Vista desde la fuente. Trasera de la iglesia y de la escuela. Soberbia panorámica del valle del Noguera Pallaresa, el pueblo de Rodi en la ladera de enfrente.

14 comentarios :

  1. Una preciosidad de lugar, muy apetecible de visitar, hasta la caminata me apetece. Menudas vistas tan impresionantes que disfrustaste.
    Me lo apunto, no lo tengo muy lejos de aquí, quizás me anime algún día.
    Un saludo.

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  2. Preciosos estos pueblos de Lleida,inaccesibles y colocados en alto que pena esten tan destuidos ,supongo sera el camino tan bonito como el llegar al pueblo;cuando vas alos pueblos de huesca te preguntas como no se despoblaron antes(qizas no tenian donde ir),pero es que viendo esto te preguntas como pudieron establecerse alli,madre mia.El trabajo maravilloso como siempre faustino

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  3. Espectacular. Quizás cuando mis crios crezcan me dedique a ver pueblos de estos. No he visto en la lista Matallana en Guadalajara. Saludos

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  4. Desde luego estos pueblos de Lérida son los que disfrutan de las vistas mas impresionandes de los hasta ahora vistos, una pena que no se les encuentre una salida turistica o ocupacional. Impresionantes.

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    1. A vistas no les ganaba nadie por su ubicación, pero esa ubicación tambien fue un handicap para sus supervivencia. Habria que invertir mucho en infraestructuras para recuperar un dia estos pueblos.

      Saludos.

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  5. Buenas

    Descubrí el blog por casualidad, impresionante.
    Como impresionante es Sant Romà de Tavérnoles: estuvimos allí con mi novia (ahora mujer) hace ahora casi diez años, durante una travesía con nuestra burra Ramona por el Pallars. Llegamos desde Llavorsí, por el norte (por "detrás" del pueblo, por decirlo de algún modo), y nos pilló una tempestad de rayos y truenos en Sant Romà: fue una de las experiencias más bestiales que hemos vivido jamás, parecía que se nos tenía que caer el pueblo encima...
    La bajada hasta el río con Ramona cargando el basto y nosotros con las mochilas hasta los topes para liberarla de peso, la pobre burra resbalando por el sendero empinado, de roca, fue también un episodio para recordar...
    Me ha hecho ilusión recuperar el recuerdo de un lugar tan impresionante, muy bien documentado en tu blog, y compartirlo.

    Enhorabuena por la tarea de divulgación, seguiré el blog, sin duda.

    Toni

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    1. Comparto tu opinión sobre las tormentas, es alucinante vivir una tormenta en un despoblado, así como también comparto tu apreciación sobre Sant Romà de Tavernoles, me parece un lugar mágico, olvidado, aislado, tocando el cielo, aunque el pueblo esta un poco machacado es uno de los lugares que más me ha impactado.
      Me ha gustado mucho el relato que cuentas: la burra, la tormenta, el pueblo, el sendero de bajada...
      Gracias Toni por dejar tu comentario y me alegra que te haya gustado el blog.
      Saludos.

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  6. Gracias de nuevo,

    Recordando viejos tiempos, he recuperado un video que grabamos aquél día, y que editaron unos amigos. A partir del minuto 5.32 aparece Sant Romà de Tavérnoles. Por si quieres perder unos minutos...

    http://www.naturatv.com/video/VID090115071804

    Salud

    Toni

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    1. Ya he tenido oportunidad de verlo, el ver las imágenes en movimiento gana mucho para poder situarnos como si estuviéramos in situ. El ver a la burra con toda su carga bajando el empinado camino me lleva a imaginar a los antiguos vecinos de Sant Romà bajando a Rialp o Sort.
      Saludos.

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  7. Sant Romà llegó a tener 11 casas en el siglo XIX

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    1. Gracias por el dato que aportas, lo desconocía.
      Saludos.

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    2. Conocí personalmenrte a sus últimos tres habitantes hace casi cuarenta años.Teresa, la única superviviente, vive en Surp. Tiene dos hijas preciosas, según me contó un vecino de Caregue. La visita a las ruinas (he ido tres veces) resulta emocionante. Luis.

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  8. Considero interesante explicar que el acceso tiene varias posibilidades:la tradicional (a partir del río y subir el fuerte desnivel); desde Rodés, más largo pero más descansado; por la pista que sale poco antes de llegar a Rodés y que llega hasta las bordas de Botella con un ahorro de una hora de caminata pero se necesita un todo terreno para ese primer tramo y, finalmente, desde Llavorsí, el camino más largo. El que realizaban sus habitantes diariamente para dejar la leche es el directo desde el puente colgante.Aunque las guias señalan un tiempo de 1h y 25 minutos, yo he tardado siempre más de dos horas. Luis LLobet

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    1. Ahí quedan reflejadas las diferentes formas de llegar a Sant Romà por medio de las propuestas que aportas.
      Efectivamente bajaban diariamente la leche hasta la carretera junto al puente.
      Yo la verdad que no llevé la cuenta del tiempo que gasté en subir pero alrededor de las dos horas, un poco más o un poco menos dependiendo del ritmo que lleves y el descanso que hagas.
      Gracias por dejar tu comentario.
      Saludos.

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