La Bastida de Bellera (LLeida)



Estado actual : Deshabitado y abandonado.
Altitud : 1.200 metros.
Distancia en kilómetros a :
La Pobla de Segur : 23 km.
Lleida : 121 km.
Madrid : 563 km.
Acceso : Por una pista señalizada de 1 km. en mal estado (solo accesible con todo-terreno ó 15 minutos andando) que sale de la carretera de Sarroca de Bellera a Larén.
Comarca : Pallars Jussá.



Agradecimiento para los hermanos Moli (Jaume y Angel) de Casa Pallarès, agradables y nostálgicos informantes de su pueblo del que marcharon en su adolescencia pero del que guardan gratos recuerdos.



La Bastida de Bellera es un pueblo abandonado perteneciente al municipio de Sarroca de Bellera situado en una cresta en las alturas del valle de Bossia ó de Bellera.
Curioso pueblo por la disposición urbanística en el que casi todas las viviendas asomaban a una plaza de forma semicircular, por lo que las casas presentaban una estructura en forma de botella, estrechas en la entrada expandiéndose hacia el interior. Doce viviendas componian esta otrora importante población hoy día reducida casi en su totalidad a escombros. Una calle recorría el pueblo desde la plaza hasta la iglesia.
Trigo, cebada y algo de patatas eran las principales cosechas en un terreno muy quebrado y abancalado, como da idea Jaume Moli de una curiosa anécdota siendo niños : ´´ Unos parientes que teníamos en Barcelona nos hicieron una visita al pueblo y nos trajeron un balón en aquella época para jugar. Pues el balón solo duró un día porque en los primeros balonazos que dimos se fue rodando barranco abajo y ya no volvimos a saber de él. Es que no había apenas plano en el pueblo´´.
El ganado se repartía casi por igual entre vacas, cabras y ovejas.
LLegaron a conocer la luz eléctrica pero solo cuando ya quedaban tres familias viviendo en el pueblo. Para sufragar la acometida se hizo una buena venta de leña aprovechando la gran cantidad de robles y encinas que había y con lo recaudado y una aportación que hizo la Diputación, la Bastida pudo disfrutar de este servicio en sus últimos años de vida. No ocurrió lo mismo con el agua que no solo no llegó nunca a las casas sino que fue uno de los grandes quebraderos de cabeza de los vecinos de la Bastida debido a que la fuente se secaba con frecuencia. Ello era debido a que la canalización que traía el agua se atascaba con algún pequeño desprendimiento subterráneo de cal que taponaba los conductos. Por lo que la gente tenia que ir a buscar el agua al nacimiento además de tener que limpiar la tubería del agua a menudo para desatascarla. A este respecto había un dicho popular en la zona recordado por Angel Moli : ´´Los bueyes de la Bastida una semana comen y otra beben´´, haciendo alusión a que cuando no llegaba el agua los animales solo podían comer.
Tenían las fiestas patronales el día 20 de Enero dedicadas a su patrón Sant Sebastià. Fiestas que luego repetían el cuarto domingo de Septiembre y el lunes posterior. No había procesión y los actos consistían en una misa, una comida con los parientes venidos de fuera y el baile en la plaza a la luz de los candiles de carburo amenizados unas veces por un acordeonista de Isona y otras veces por un acordeonista de Cabdella.
La escuela la tenían en una dependencia de la rectoría como bien recuerdan los hermanos Moli : ´´Había escuela pero pagada por nuestros padres, se contrataba a alguna muchacha que estuviera estudiando Magisterio pero que todavía no ejerciera y así nos daban clases, a ella le venia bien porque se sacaba algún dinerillo y a nosotros también porque así no teníamos que bajar a la de Sarroca, acudían aquí también los niños de Larén, Santa Coloma y Erdo´´.
El cura subía desde Sarroca de Bellera lo mismo que el cartero mientras que el medico y el herrero venían desde Senterada.
Sarroca y Senterada eran sus dos salidas naturales al exterior y así iban indistintamente a cualquiera de los dos pueblos a moler el grano como a coger el coche de linea cuando se tenían que desplazar a La Pobla de Segur, aunque en Senterada habia ya buen comercio en esos tiempos y allí se abastecían de todo porque vendedores ambulantes subían pocos por la Bastida como tira de memoria Jaume Moli : ´´Apenas recuerdo a un señor de Lluça en un burro que vendia ropa,hilo,paños,agujas y demás cosas de este tipo, también me acuerdo de unas señoras que venían de Erinyà en un burro vendiendo cerezas de extraordinaria calidad. A este respecto teníamos un chascarrillo con ellas pues cuando la cosecha había sido excelente y traían en buena cantidad se les preguntaba : - ¿De donde vienen las buenas señoras?, a lo que ellas respondían muy ufanas : ¡ DE ERINYÀ PER DEU ! alargando mucho la frase y con buen tono de voz, pero la cosa cambiaba si la cosecha habia sido floja y traian poca cantidad, con la misma pregunta, la respuesta de las señoras era la misma : De Erinyà per deu, pero ya cambiaba el tono y la pronunciación de la frase, pero siempre dentro de un tono de gran armonia y buen trato, simplemente por bromear con ellas´´.
Asi transcurrian los años en la Bastida pero la emigración se iba haciendo notar en el pueblo como en todo el municipio de Sarroca de Bellera y el pueblo fue mermando de población poco a poco en los años 50 como explican los hermanos Moli : ´´Es que era una vida muy dura, al problema del agua se añadia que no teniamos caminos de acceso, estabamos mal comunicados, la pista que llegó al pueblo se hizo cuando ya no quedaba nadie vivivendo en la Bastida. Solo habia caminos de caballerias. Se ensanchó un poco el camino desde Erdo hasta aqui a punta de pico y pala para que pudieran venir el cura y el médico que subian en moto, pero no se podia hacer nada con maquinaria. Aun asi hay que decir que nosotros viviamos muy felices en el pueblo y estabamos bien pero es que no conociamos otra cosa, pero todo hay que reconocerlo era muy dura la vida en la Bastida´´.
Asi la gente fue vendiendo el ganado y se fueron marchando hacia Barcelona y LLeida principalmente, siendo Dolores Buñech de Casa Junico, casada de segundas y sus hijos los últimos que se marcharon de la Bastida de Bellera hacia el año 1.964 aproximadamente.







El pueblo visto llegando por el camino de Senterada.







Plaza mayor de la Bastida de Bellera . Era en forma de media luna y a ella daban casi todas las viviendas del pueblo (Casa Junico, Casa Guillen, Casa Magi, Casa Ricou, Casa Magi vella, Casa Mateu, Casa Pallarès y Casa Antoni).







Puerta de Casa Junico, la última puerta que se dio vuelta a la llave en la cerradura.







Casa Junico, la última vivienda que se cerró en el pueblo. A la derecha sin puertas Casa Guillen y Casa Magi.






Casa Ricou, era la más pudiente del pueblo.






Bajo Casa Ricou se situaba el pasadizo conocido popularmente como la caisa y donde empezaba la unica calle del pueblo (Les voltes) que bajaba hasta la iglesia.







La iglesia parroquial de Sant Sebastià.






Interior de la parroquial. De su importancia daba cuenta que llegó a tener siete capillas laterales.







Interior de la parroquial. Puerta de acceso y coro elevado por encima.







La calle Les Voltes subiendo desde la iglesia a la Plaza mayor.







Bajos de casa Casolà y torre de la iglesia.







La torre de la iglesia se confunde entre la cantidad de ¨muñones¨ de las diferentes edificaciones.







Trasera de Casa Antoni.








La fuente de la Bastida de Bellera.








Vista que tenian los vecinos de la Bastida de todo el valle con Sarroca de Bellera abajo y Vilella en posición más elevada a la derecha.

2 comentarios:

  1. Enhorabuena por este impresionante trabajo, esta usted sentando catedra en un tema muy poco tratado en internet, ademas no se como lo hace pero consigue transformar el pueblo mas caido y mas escombrado en un pueblo bonito y ameno de ver a traves de sus fotografias.
    Un saludo.
    Josep Alberola.

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  2. Gracias Josep, muy agradecido por su comentario.
    De eso se trata tambien este blog, de darles a estos pueblos su reconocimiento y que no caigan en el olvido.

    Saludos.

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