Estado actual : Deshabitado y abandonado.
Altitud : 330 metros aprox.
Distancia en kilómetros a :
Sorbas : 22 km.
Almeria : 73 km.
Madrid: 551 km.
Acceso : Por la autovía del Mediterraneo en la salida hacia La Herreria sube un camino en constante ascenso de 1´5 km de recorrido apto para todo tipo de vehículos.
Comarca : Levante almeriense.
Otra de las pedanias de Sorbas que perdió toda su población, situado en la solana de un terreno desértico con abundancia de piedra yesifera, es un excelente balcón sobre el valle del río Aguas y la Autovía del Mediterraneo.
Unas 15 viviendas separadas en dos barrios componian la aldea, que se dedicaban al cultivo de trigo, cebada, almendros, algarrobos entre otros productos y con la oveja como referente en la ganadería.
Su cabecera municipal la tenían a más de tres horas de camino en caballerías por lo que los niños en edad escolar bajaban a la escuela de La Herreria y a La Huelga acudían a los oficios religiosos, estos dos pueblos frecuentaban también para realizar compras de productos básicos. Al medico le tocaba acudir desde Sorbas en casos muy necesitados.
Carecían de fiestas patronales pero participaban de la fiesta de La Herreria el 21 de Septiembre y de la de San Agustín en La Huelga el 27 de Agosto.
No obstante esa falta de fiesta propia la suplían con animados bailes los domingos en alguna era ó vivienda al son de guitarra, bandurria y laúd tocados por gentes del pueblo.
Uno de los principales problemas que tenían las gentes del Marchalico era la falta de agua, pues la fuente que tenían era de agua yesosa y no era potable por lo que habian de desplazarse con las caballerias a más de una hora de camino hasta la aldea de La Umbria a buscar el preciado liquido.
Esta falta de agua unida a la ausencia de otros servicios y la falta de futuro fue lo que empujó a la gente del Marchalico a marchar en los años 50 y 60, emigrando en su mayoría a Barcelona en busca de una mejora de vida siendo Gabriel Requena y su mujer Isabel Muñoz los últimos que marcharon sobre el año 1.969 instalándose en La Huelga.
Entrada al Marchalico Viñicas.
La casa de la tía Ginesa que fue de las últimas en cerrar.
Calle del Marchalico.

Viviendas escalonadas en la pendiente del terreno.

Buena fachada en la parte alta. Algunas viviendas tenían su era delante.
La segunda barriada del Marchalico Viñicas distante unos 200 metros de la primera.


Lamentamos el abandono de pueblos y pedanías en España. Pero hay que ser conscientes que parte de la orografía de España, unido a la calidad de algunos suelos, hacen muy difícil la vida en determinados sitios. Por eso es enorme el mérito de gente que vivió y sacó adelante a sus hijos en esas condiciones.
ResponderSuprimirUn saludo para tí, Faustino.
José Luis Sáez
Es una suerte que tengas estos valiosos testimonios que fueron la forma de vida de nuestra generación anterior, muy cercana a nosotros. Era supervivencia pura. No podemos olviarlos.- Muchas gracias.
ResponderSuprimir¿No tenía iglesia? Qué raro, no conozco ningún otro pueblo sin iglesia, aunque fuera muy humilde.
ResponderSuprimirBuen trabajo, Faustino
Saludos,
Elías.