Entrevista a ... Elías Rubio

El escritor y etnógrafo Elías Rubio Marcos ofrece para PUEBLOS DESHABITADOS un amplio repaso al fenómeno de la despoblación.


Elías Rubio Marcos (Villaespasa, Burgos), es como el mismo se define un historiador de la cultura tradicional burgalesa. Enamorado de la espeleología a la que dedicó muchos años y con un afán inconmensurable de investigar todo lo relativo al pasado y al presente de la provincia de Burgos en todas sus variantes (arquitectura, costumbres, tradiciones, modos de vida, caminos, historias antiguas, leyendas, cuentos, etc.) plasmado en más de una decena de libros. Es la legitima referencia para cualquier ¨viaje¨ al pasado del mundo rural burgalés. En su blog ¨Memorias de Burgos¨ podemos ver muchas de estas narraciones.


Un autentica maravilla de libro. Así se podría definir esta obra en la que Elías Rubio hace un repaso exhaustivo a 64 pueblos de la provincia de Burgos contando con todo detalle datos de su pasado y haciendo referencia a las costumbres y maneras de vida de cada pueblo dando reseñas además de sus fiestas patronales, últimos vecinos, causas de la despoblación,etc. con un buen complemento de fotografías antiguas. Muchos de estos pueblos ya solo quedan en el recuerdo de quienes los habitaron o en crónicas como las que se plasman en este libro pues nada queda de ellos en superficie como Ahedillo, Cuzcurrita de Aranda, Uzquiza, Quintanajuar,Muga, Herramel, pueblos que están a punto de desaparecer definitivamente pues apenas queda algún muro en pie de ellos como Puentes de Amaya, Perros,Alba, Hormicedo, Ceniceros, o bien pueblos de cierta importancia en el pasado como Castil de Carrias, Tamayo, Cortiguera o Loranquillo.


El libro ¨Los pueblos del silencio¨ va ya por la sexta edición, ¿interesa más de lo que parece el tema de la despoblación a la gente?
Es lógico que así sea. En primer lugar por una cuestión de añoranza, de nostalgia de todos aquellos que marcharon de los pueblos. Pero también hay un determinado público al que le atraen las ruinas de lo más cercano. En poco tiempo parece que se ha declarado una epidemia de seguidores de lo abandonado, llámese pueblos o llámese cualquier otra construcción o instalación recientemente abandonados. El fenómeno, si así lo pudiéramos llamar, debe tener su explicación en el afán de correr aventura, aunque también habría que explorar en el psiquis de cada persona aficionada a estos recorridos para saber lo que les guía.


¿Porque en concreto la elección de la foto de la calle Sobrevilla de Cortiguera para la portada del libro?
La calle Sobrevilla es emblemática. Esos ojos vacíos de las ventanas, esa maraña que envuelve y come lo que un día fue una calle, representan muy gráficamente la despoblación de los pueblos.


¿Con el ritmo de despoblación actual daría para una segunda parte del libro, para otros 64 pueblos más?
La despoblación del medio rural, o mejor, de los pueblos más pequeños es un hecho que creo irreversible. Nadie quiere quedarse en los pueblos, aunque ahora tengan mejores servicios que nunca. Las ciudades tiene un poder de atracción tal que por mucho que se haga para asentar población en ellos será una tarea vana. Los pueblos se llenan en verano, especialmente de jubilados que viven en la ciudad y que mantienen los recuerdos vivos, pero eso es un espejismo, la vida de continuo en ellos, y la sociedad rural, tal como fue, ha desaparecido casi por completo; decir que un pueblo está o no despoblado en función de que las casas se ocupen en el verano y de que luzcan buen aspecto por la remodelación llevada acabo en los últimos años, es engañarse. Así, y respondiendo a tu pregunta, creo que, en efecto, podría hacerse una segunda parte de los pueblos del silencio, con otros 64 o incluso más. Son los que podríamos llamar “pueblos fantasma del invierno”. La situación es imparable.


Después de Soria, la provincia de Burgos es la segunda de Castilla y León con más pueblos vacíos, ¿a que se debe esto?
Fundamentalmente a que en Burgos existen demasiados pueblos. En un tiempo esta abundancia de núcleos pudo tener sentido, pero actualmente, por motivos que no hace falta explicar, no lo tiene tanto. En los inicios del declive, las causas de la despoblación pudieron ser las malas comunicaciones, la falta de servicios elementales, de recursos y de expectativas, pero en el estado actual está claro que la mayoría de la gente prefiere la ciudad para vivir y solo se quiere a los pueblos como una alternativa para el ocio. De tal modo esto es así, que muchísimos pueblos ya no son tales, sino simples residencias, como lo son los adosados en la costa o en la sierra. En mi opinión, se ha llegado a un estado en que pronto habrá que cambiar en los diccionarios el concepto de pueblo.


Hay una frase que te he leído en algún sitio y dice: Mi caminar por los pueblos de Burgos era como una droga, algo sin lo que ya no podía vivir.
En efecto, eso que dices son mis palabras. Lo mío con los pueblos es un enamoramiento total, los pueblos me emocionan. Por suerte (que no por desgracia), he conocido la vida tal y como se desarrolló hasta no hace mucho en los pueblos; así como también he vivido y vivo sus estertores. La vida en los pueblos la recuerdo como algo sublime, pues el hombre trabajaba y luchaba en comunión con la madre tierra de una manera ecológica. Sé que no fue una vida fácil, al contrario, pero aun con sus miserias y sacrificios me parece que tenía un gran sentido. Por eso siempre que puedo recorro los pueblos, por eso también siento una necesidad vital de contar lo que conocí y de hacer contar a quienes lo vivieron.


Viendo tu blog ¨Memorias de Burgos¨ es evidente que se siguen haciendo muchos disparates contra el patrimonio.
En mi opinión, un disparate es no conservar el patrimonio. Algunas veces pienso que nos falta mucho para ser un país civilizado. Pero lo que más me duele no es el poco respeto por el patrimonio de la gente sencilla, a la que no se le ha enseñado a valorarlo, sino la falta de interés de aquellos que están obligados, desde sus puestos de privilegio y decisión, a velar por su protección. El patrimonio histórico artístico, el edificado, el arqueológico, el industrial... es un inmenso bien que hemos recibido y que debemos conservar a todo trance, aunque nada más sea desde una perspectiva egoísta porque puede reportar beneficios económicos a las zonas donde se halla. En este sentido, me parece una total contradicción que por un lado se nos esté vendiendo la moto del turismo cultural y por otro se dejen arruinar auténticas joyas, como el monasterio cisterciense de Santa María de Rioseco, por ejemplo. En definitiva, creo que se debería invertir mucho más en patrimonio, porque invertir en patrimonio es invertir en futuro. ¡Cuánto empleo podría crearse restaurando todo lo que está cayéndose!


Eres el presidente de la Asociación de Amigos de Rioseco¨ , empeñada en la salvación de las ruinas del monasterio cisterciense de dicho nombre, una de las joyas del patrimonio burgalés. ¿Se puede decir que por lo general España no es un país respetuoso con su patrimonio?
Creo que eso se podría decir, la conservación del patrimonio es una cuestión de sensibilidades. En lo que toca a las administraciones éstas tienden a realizar obras de relumbrón y a olvidarse de lo que ellos creen, o deben creer, que es patrimonio menor. Pero en mi opinión están totalmente equivocados. Quizá piensen que hacer grandes obras en las ciudades, con costes enormes, puede dar votos, mientras que restaurar joyas olvidadas en lugares de poca población no les reporta tanto. Y así nos luce: Santa María de Rioseco, uno de los monasterios cistercienses más importantes de Castilla, se cae, desaparece ante la indiferencia de quienes tienen los medios para salvarle. De toda España nos están llegando firmas para su protección, consolidación o restauración, pero “ellos”, como el que oye llover.


¿Como se puede dejar morir un pueblo como Castil de Carrias?, con más de cincuenta casas abiertas en sus mejores tiempos, con carretera y luz eléctrica desde hace muchos años, y con la falta de agua que fue una de las causas de su despoblación y se va a construir una fuente de agua potable cuando ya no quedan vecinos en el pueblo.
Es muy sencillo: a muy pocos kilómetros de Castil de Carrias está Briviesca, una localidad relativamente grande que dispone de todos los servicios esenciales y necesarios. Quienes trabajan el campo del término de este pueblo prefieren vivir en Briviesca, donde no carecen de nada y desde donde pueden desplazarse con sus vehículos a trabajar las tierras. Ciertamente, la aparición del coche y de los tractores ha colaborado en la despoblación de los pueblos, pues ya no exige vivir en ellos para trabajar el campo. Y hay que rendirse a la evidencia, los humanos somos gregarios y nos gusta estar donde está la gente, formando hormigueros, la soledad es dura y nadie la quiere, salvo los eremitas.


Haces un reconocimiento en tu blog para los vendedores ambulantes, gente no muy reconocida pero de vital importancia en el mundo rural, primero con caballerías y luego con bicicleta, moto y furgoneta, ¿sin ellos la vida en el mundo rural seria más dura de lo que ya lo era?.
Los vendedores ambulantes son los que hacen posible que en los pueblos quede todavía algún soplo de vida. Sin ellos, en lugar de 64 pueblos vacíos habría cientos en Burgos. Creo que no se ha valorado en lo que vale el servicio que prestan.


¿Las generaciones que vengan detrás sabrán admirar y valorar todo este patrimonio cultural que se pierde, como el modo de vida, la tradición oral, los oficios perdidos, etc, o simplemente lo verán como algo lejano y quedara guardado en un cajón?.
Así es. Generaciones venideras verán la vida pasada de los pueblos como nosotros vemos ahora otras culturas desaparecidas, como la de los castros de la Edad del Hierro, por ejemplo. Lo verán en los museos etnográficos, que tanto están proliferando en estos tiempos, o en los muchos libros que ahora se publican relativos a la vida rural. Habrá un momento en que todo se recuerde como un sueño lejano. Pero la vida sigue, y lo que hoy llamamos modernidad mañana parecerá antiguo y habrá quien lo recuerde con nostalgia.


Supongo que una de las mayores satisfacciones de la preparación del libro fue el hablar con gran cantidad de personas de esta generación que les tocó marchar y que están deseando contar sus vivencias y su pasado cuando ellos ya pensaban que a nadie les interesaba esto y no había nadie que les escuchara. (como bien dices en una frase : ¨Una pléyade de hombres y mujeres que hicieron historia pero que no estaban en la historia)
Así es. El haber tenido la suerte, y el privilegio, de conocer a tantas personas de los pueblos, a las que mucho debo, porque me enseñaron tantísimas cosas, es lo más gratificante de todo mi trabajo. Sin la narración de estas personas “Los pueblos del silencio” hubiera sido un libro de historia más, con datos fríos de archivos, aséptico y sin el calor humano que tan necesario es para llegar al alma de los que poblaron lo que ahora son ruinas y silencio. Al fin y al cabo, para ellos escribí el libro.


¿Que vamos a perder cuando desaparezca la tradición oral si es que no lo ha hecho ya?
La tradición oral tal y como la entendemos, es decir, la que tiene su origen en la vida de los pueblos, va a desaparecer pronto, porque es cierto que la cadena de trasmisión cada vez tiene menos eslabones. Pero, afortunadamente, hay mucha gente que ha trabajado en la recuperación, o que está trabajando en estos momentos para salvar del naufragio todo lo que se pueda. De todos modos, soy de la opinión de que la tradición oral se va creando día a día, va a existir siempre, de tal forma que en un momento se trasmite una cosa y en otros momentos otra distinta; en un momento puede trasmitirse un cuento tradicional con antigüedad de siglos o el funcionamiento de un horno comunal y en otro la primera pisada del hombre en la luna. Sin olvidar tampoco que los infinitos medios de comunicación actuales han cambiado, cambian y cambiarán los modos de trasmisión.


¿Algún pueblo de los que visitaste para la elaboración del libro te dejó un recuerdo especial?
Las vivencias, los recuerdos, son muchísimos y darían para un nuevo libro. Pero de cada pueblo del silencio guardo especialmente la primera visión del conjunto. Esa sensación de llegar a un lugar que antes solo conocías por las estadísticas y por el mapa, esa primera imagen de la aldea, casi siempre abandonada y en ruinas, es algo indescriptible. Caminas solitario por un perdido rincón en busca del pueblo, y a medida que te vas acercando a él vas haciéndote preguntas: ¿Habrá algún superviviente? ¿Vivirá alguien o estará totalmente vacío? ¿Existirá alguna casa en pie? ¿La iglesia se habrá venido abajo? ¿Saldrá de las ruinas algún animal salvaje y me atacará? De pronto, cuando por fin aparece el pueblo ante ti, esa primera visión, esa instantánea, es irrepetible, mágica e imborrable.


Una mañana entera o un día conviviendo con el ultimo habitante de un pueblo es una de las mayores satisfacciones que puede llevarse uno.
En la solana o en el huerto, en la chimenea o en el payo de la cabaña, conversar con los mayores de los pueblos es, en efecto, algo extraordinario y he tenido la fortuna de disfrutar de ello en muchas ocasiones. Bien es cierto también que no sería del todo sincero si no dijera que, a veces, uno tiene la sensación de pertenecer a una ONG y que, acompañando a los últimos habitantes estás realizando una acción solidaria. En este sentido, recuerdo que al llegar a un pueblo cercano al páramo de Masa, una entrañable anciana me preguntó: “¿Es usted el que va por los pueblos entrevistando a los viejos?”. No se me olvidará.


En la presentación de tu libro, hay un frase muy bonita refiriéndote a estos pueblos vacíos : ¨Pueblos que después de una larga historia se han apagado sin hacer ruido y con la mansedumbre del que ve que su tiempo se ha acabado, ante la indiferencia de todos.
Es que hubo un tiempo en el que nadie prestaba atención al hecho de que los pueblos se estaban vaciando. Ahora todos sabemos o creemos que la despoblación del campo es un drama, y más que lo será, pero durante mucho tiempo no se le concedió la importancia debida, se ignoraba o se hacía que se ignoraba. Las ciudades se llenaban con gente de los pueblos, se construían pisos a millares y la economía nublaba la vista, se cerraban los ojos y a nadie parecía importar la despoblación; y mientras tanto, en el anonimato, el drama del desarraigo escribía historias que nadie leía.


¿Algún proyecto nuevo de cara al futuro?
Mi intención es seguir caminando por los pueblos, por los habitados y por los deshabitados, conversar con los supervivientes y contar y no parar de contar, mientras el cuerpo aguante.


Bueno Elías muchas gracias por todo y esperamos seguir disfrutando con tus relatos.
Gracias a ti también por contribuir al recuerdo de los pueblos y sus gentes.

8 comentarios :

  1. Muy interesante la entrevista, y muy loable la labor de esas personas que nos cuentan la vida en los pueblos...

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  2. La gente que tuvo su infancia en pueblos y que en la actualidad estan despoblados, tiene unos recuerdos en su mente y unas vivencias y sentimientos que los que hemos nacido y nos hemos criado en las ciudades no tenemos, creo que la infancia en un pueblo de esas caracteristicas y de esa época es mucho mas bonito que la de la ciudad, creo que es un tesoro que deben de su guardar mientras vivan en su mente.

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  3. Muy interesante la entrevista a Elias Rubio, me gusta mucho el reconocimiento que hace sobre los vendedores ambulantes, porque además es una verdad como un templo, pues en la mayoria de los pueblos pequeños quien vive es gente mayor sin coche y sin posibilidad de ir a comprar a ningún sitio. Además es un gremio del que nunca se ha hablado en ningún sitio y de verdad que me gusta el reconocimiento que este Señor les hace.

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  4. Elías Rubio ha hecho una labor impagable: contarnos la historia de los pueblos antes de que se apagara su llama, grabar a sus habitantes, recopilar las tradionces, los cuentos, las leyendas...

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  5. Preciosa entrevista. Muchas gracias a Elías por estar ahí, por dar voz y recuerdo a los pueblos del silencio, por tu sensibilidad y tu amistad.

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  6. Una vez más, damos las gracias a Elías por su labor y por su entrega, por su blog y por compartir su testimonio. Y por todas las penurias y renuncias que también implica esta dedicación de años. Josemi Lorenzo

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  7. Simplemente Gracias...............recuerdo tiempos que no volverán...

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  8. Muchas gracias por tu labor tan extraordinaria. Los pueblos y sus mayores poseen una sabiduría de la vida que es necesaria contar.
    Raquel

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