La Escurquilla (La Rioja)


Agradecimiento muy entrañable para Florentino Ochoa, vecino de Enciso y antiguo habitante de La Escurquilla. Agradable mañana recorriendo las calles de su pueblo en su compañía.

La Escurquilla es un pueblo deshabitado perteneciente a Enciso, situado en la ladera de un monte flanqueado por dos barrancos (La Rade y Collado Medel).
Llegó a contar en sus tiempos con veinte viviendas. Conocieron la luz eléctrica gracias a la energía que venia desde el Molino Gil (Las Ruedas de Enciso).
Trigo, cebada, avena y yeros eran los cultivos principales de los escurquillanos y la oveja el animal principal en la ganadería, para la cría del cordero que luego se vendían a carniceros de Enciso.
Muchos vecinos iban a trabajar a las fabricas textiles que abundaban en toda la comarca, acudían a las de Las Bargas y a Enciso, dedicadas a la confección de paños y mantas.
El cura (don Eladio) vivió algunos años en La Escurquilla y luego se bajó a vivir a Enciso desde donde subía a realizar los oficios religiosos.
El maestro (don Felipe Sanchez) realizaba el trayecto a diario desde Enciso (1´5 km.) donde tenia su residencia, asimismo el médico también subía desde Enciso cuando se le solicitaba.
El herrero venia los domingos desde el pueblo soriano de La Vega.
El cartero si residía en el pueblo, bajaba a Enciso a llevar y traer la correspondencia y luego la repartía en La Escurquilla y en Valdevigas.
Las fiestas patronales se realizaban los días 14 y 15 de septiembre. Una misa, una procesión y el baile en una era, unas veces con la dulzaina y tamboril de los músicos que venían de Garranzo y otras veces el tío Felix y su hijo venían desde el pueblo soriano de Yanguas, eran los actos principales de estos días festivos.
Florentino Ochoa da su visión de estas fechas tan significativas:
"Era algo entrañable, acudía gente de todos los pueblos, incluso de los pueblos sorianos limítrofes como La Vega y Lería, en un pueblo donde normalmente vivíamos unas 80 personas nos llegábamos a juntar hasta 500, con el problema que suponía la manutención y el alojamiento para tanta gente, pero se solucionaba con la gran voluntad que había por parte de los vecinos, que se llegaban a disputar el llevarse a los forasteros para su casa. Se mataba una oveja machorra y en algunas casas era costumbre hacer un estupendo plato de conejo con caracoles. Se habilitaba cualquier rincón de la casa y las cuadras para que pudieran dormir todos los visitantes, todo el pueblo participaba con entusiasmo, se bailaba, se bebía, se jugaba, comprábamos una gaseosa a los taberneros que subían de Enciso y un vaso lleno de cacahuetes a un vendedor que venia desde Zarzosa y tan felices. Había costumbre de ir haciendo ronda por las casas, donde te obsequiaban con una rosquilla y un chupito de anís en unos vasos minúsculos que eran un poco más grande que un dedal de coser".

Los domingos acudían a Enciso al mercado que se celebraba allí y solían comprar pimientos, tomates, naranjas, uvas y demás productos que no había en el pueblo. Algunos vecinos se desplazaban con el macho hasta Arnedo para comprar vino.
Los vecinos en los ratos libres se reunían en la casa-concejo para jugar al mus y los jóvenes se juntaban en la explanada de la iglesia para jugar a los bolos, además acudían los domingos por la tarde a Enciso donde había baile.
Los escurquillanos casi en su totalidad se fueron marchando hasta Enciso en busca de mejores medios de vida y aprovechar las infraestructuras y los servicios que allí se daban y que no llegaban hasta La Escurquilla.
El matrimonio formado por Pedro Rodrigo y Luisa Sánchez fueron los últimos en marchar de La Escurquilla allá por el año 1963 y desde entonces el pueblo entró en un letargo infinito.

Visita realizada en solitario en mayo de 1995 y en compañía de Florentino Ochoa en abril de 2010.

PUBLICADO POR FAUSTINO CALDERÓN.

La Escurquilla vista desde el camino de Valdevigas.




Por el camino de Enciso, antes de cruzar el barranco de La Rade se ve esta panorámica de las casas escalonadas a distintos niveles.



La iglesia parroquial de Santa Ana.




Otra vista de la parroquial, con el cementerio adosado a su izquierda. En la era que hay delante es donde se realizaban los bailes durante las fiestas.



Interior de la iglesia.




Explanada de la iglesia donde jugaban a los bolos los jóvenes del pueblo. Un pórtico de acceso a la iglesia ya desaparecido y cuatro acacias daban un aspecto muy distinto a este lugar al que se ve hoy.



La ermita de La Magdalena, reconvertida en pajar.




Desde la ermita se ve así las casas del barrio de arriba.




Las casas de la parte baja del pueblo y la parroquial vistas desde la ermita.




Edificio multifunción. La planta baja era la casa-concejo donde se reunían los vecinos. La planta del medio era la escuela y la planta de arriba era la casa del cura.



Interior de lo que un día fue la escuela de La Escurquilla.




La casa del tío Pablo, era una de las más pudientes del pueblo.



Esta es la vista que tenían los habitantes de la casa del tío Pablo cuando se asomaban por la ventana. Los cerezos en flor ponen una nota vistosa en el paisaje.



Confluencia de calles y curiosa vivienda con forma de proa de un barco.




Precioso encuadre de una calle escurquillana.




La casa de Pedro Rodrigo y Luisa Sánchez, la ultima que se cerró en La Escurquilla, a pesar de su deteriorado aspecto actual era otra de las más pudientes que había en el pueblo.



Bajando hacia la escuela se encuentra el corralillo, lugar preferido por las escurquillanas para sentarse en el carasol a coser, hablar y pasar la tarde.



Uno de los dos hornos comunales que había en el pueblo.




La fuente bodega, situada en el barranco de Collado Medel. nunca dejó de dar agua para abastecer a los vecinos.

13 comentarios :

  1. ¡Buenos días Faustino, ya esperaba ansioso este reportaje!

    Gracias sobre todo también a Faustino, ya que sin él, a ojos de un forastero, ninguna casa tiene nombre y se hace muy dificil imaginar qué oficio se realizaba allí.

    Me ha chocado sobre todo las increíbles vistas desde las Eras, por encima de la iglesia, ya que se veían todas las lomas de las montañas hasta Soria. La iglesia está casi en perfecto estado, incluso tienen todavía elementos en su interior, han hecho muy bien en impedir el paso a las vacas.

    También, en general el pueblo tiene muy buen aspecto para llevar abandonado 47 años. ¿Quizás sea porque no hay tanto ganado como en Cameros?

    De todas formas, yo siempre pienso que estos pueblos se rehabilitarán poco a poco, en la segunda foto la casa de la derecha que tiene la segunda planta de adobe eso parece decir: tiene ventanas nuevas y una puerta bien barnizada.

    Muchas gracias Faustino por el trabajo, me haces viajar con tus fotos.

    Un saludo
    Marcos

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  2. Hola Faustino, me ha encantado el reportaje, la verdad es que da mucha pena ver el pueblo asi, debio ser un pueblo muy "vivo", muy interesante tambien en testimonio de don Florentino...

    Un saludo.

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  3. Gracias Marcos y Cristian por los comentarios. Una averia en el ordenador me ha tenido tres semanas ausente pero ya se ha solucionado.
    Marcos, no soy tan optimista como tu en la recuperación de La Escurquilla, haria falta mucha inversión, pero bueno cosas más raras se han visto, el que la nueva carretera pase cerca del pueblo podria ayudar algo pero esta complicado.
    Efectivamente Cristian escuchando esos testimonios retrocede uno con la imaginación hacia esos años y segun te lo cuentan te parece estar viendo el baile en las eras y el pueblo lleno de gente.
    Saludos.

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  4. Un reportaje muy bueno, de verdad.

    Las fotos son tuyas? Son muy buenas!

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  5. Amigo de Sant Pere de Ribes, gracias por los diversos comentarios que has hecho en el blog en varias ocasiones, las fotos son todas mias, me alegra que te gusten al igual que el blog.

    Saludos.

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    1. Hola faustino darte las gracias por este reportaje de estos pueblos desabitados y contretamente este ya que este pertenece a la rioja soy de Haro,a mi me encantan estos pueblos ya que tienen su encanto y con los medios que tenian es de admirar como se las apañaban a veces me gustaria tener alguien que realmente hubiese vivido alli y sentarme con el y recorrer este pueblo,esas noches que estas casas ocupan y el siliencio repulclar que solo se puede romper por pajarillos y sobre todo en verano, una vez mas darte las gracias por este reportaje y ojala se vayan poco a poco ocupando un saludo Valentin,

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  6. Hola, mi bisabuelo nació en la Escurquilla y se caso en el Villar de Enciso, se llamaba Victor Jimenez, y yó he nacido en el Villar de Enciso he visitado en varias ocasiones la Escurquilla y en el cementerio existe una cruz con placa de un hermano de mi bisabuelo, la verdad es que es un pueblo increible, con sus encinas, con sus casas asentadas en la roca y una vista panoramica impresionante, yó me identifico mucho con el pueblo por aspectos familiares ya que forma parte de mis raices

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  7. Gracias x el reportaje! Mi padre nació y vivió allí unos años. M ha emocionado mucho

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    1. Me alegra que te haya gustado el reportaje MCruz.
      Saludos.

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  8. Gracias por este reportaje tan bonito!! Mi madre también nació y vivió allí unos años, pues resulta que es la hermana del padre de MCruz y Pedro Rodrigo era nuestro bisabuelo. Ayer les escribí para contarles a mis primas y la verdad es que nos ha emocionado mucho. Gracias de corazón

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    1. Me alegro Karlos de que os haya gustado a toda la familia el reportaje de La Escurquilla, no en vano allí están vuestras raíces y es algo que tenéis que recordar con mucho cariño.
      Gracias por dejar tu comentario.
      Saludos.

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  9. Pedro Blanco Rodrigojueves, 23 enero, 2014

    Buenos días Faustino: soy Pedro Blanco Rodrigo y a cabo de ver, a través de mi hija Mª Cruz, la descripción y reportaje que haces sobre La Escurquilla.
    De antemano te doy las gracias, porque me has emocionado muchísimo.
    Soy nacido en La Escurquilla, nieto de Pedro Rodrigo, según comentas, la última familia en marchar. Mi madre Primitiva Rodrigo Sánchez, fue alumna y familia del maestro, que tú nombras, Don Felipe Sánchez.
    Después de marchar de La Escurquilla, viví en el molino El Cubo, creo que, desde donde se suministraba la energía eléctrica al pueblo.
    Tengo muchos recuerdos del tiempo que pasaba en casa de mis abuelos, que vivían debajo de la iglesia, Pedro Rodrigo y Luisa Sánchez junto con mis tíos. Lo que más recuerdo era cuando trillaban, esquilaban las ovejas, cogíamos setas de carrerilla...
    Siempre que voy a Enciso es obligatorio hacer una visita a la Escurquilla y recordar todo lo allí vivido.
    Un cordial saludo. Pedro

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    1. Hola Pedro. Me alegra mucho que hayas escrito dejando tus impresiones. Me siento satisfecho de que haya conseguido emocionarte con el reportaje de tu pueblo. Una señal de que el trabajo esta bien hecho.
      Muy bonito y emotivos los recuerdos que comentas de tu infancia en La Escurquilla.
      Me parece precioso que tengas tantos y tan buenos recuerdos de tus antepasados y de sus quehaceres diarios.
      Como bien dices cada vez que vayas por Enciso no puede faltar una visita a La Escurquilla, son tus orígenes y eso es algo que no se puede olvidar.
      Aprovecho de paso ya que lo has citado para coger el nombre de tu abuela para ponerlo en el pie de foto de la casa. También tiene que tener su reconocimiento. No se si viviría algún hijo con ellos en el momento de marchar ni hacia donde emigraron, pero por lo menos que quedé constancia del nombre de tus abuelos en la historia de La Escurquilla como los últimos que abandonaron el pueblo.
      Gracias Pedro por dejar tu comentario, lo que hago extensivo a tu hija MCruz.
      Saludos.

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