Remullá (Tarragona)


A 315 metros de altitud en un suave vallejo bajo la Mola de la Viuda se sitúa ésta preciosa pedanía de Vandellòs. Formada por una veintena de viviendas, casi todas alineadas en una sola calle formando hilera.
Vivían mayormente de la agricultura (viñas, almendros y avellanos) y la ganadería (cabras).
Algunas casas tenían prensa propia para elaborar el vino. Las almendras eran vendidas a un comerciante que las llevaba a Reus. Los cabritos se vendían a un tratante de L´Hospitalet de
l´Infant.
Muchos conejos había en su término, que una vez cazados suponían un buen aporte gastronómico en las cocinas de Remullá.
Para abastecerse del pan iban a comprarlo a Vandellòs, donde también hacían compra regularmente de productos que no hubiera en la aldea.
Leña de pino y en menor medida de almendros era lo que utilizaban para calentar las cocinas en el hogar. Algunas familias hacían carbón para llevarla a vender a Tarragona en un carro.

A Vandellòs se desplazaban para todo tipo de actos religiosos (misa dominical, bodas, bautizos, entierros).
Los niños hacían diariamente los dos kilómetros que separaba Remullá de Vandellòs para asistir a la escuela.
El médico, don Alfredo Simón venía andando desde Vandellòs a visitar al enfermo cuando la ocasión lo requería.
El cartero se desplazaba desde Vandellòs hasta L´Hospitalet a recoger la correspondencia y luego la repartía por todas las aldeas, aunque si algún vecino de Remullà acudía al pueblo por cualquier asunto se llevaba la correspondencia para repartirla luego por las casas.

Remullá celebraba su festa major el día 8 de mayo en honor a Sant Miquel. Se mataba un cabrito en cada casa para compartir con familiares y allegados y se celebraba el baile al son de guitarra y bandurria con músicos venidos de Vandellòs.
La juventud de Remullá se desplazaba los domingos a Vandellòs para participar del baile que se daba por la tarde y asistir por la noche al cine que había en el pueblo.

Su mayor densidad demográfica la alcanzó a principios de siglo XX con más de treinta familias viviendo en la aldea y con una población que rondaba los ciento cincuenta habitantes. En los años 20 va a comenzar la decadencia poblacional, hecho que se paraliza durante la guerra civil e incluso aumenta de población debido a que varías familias de Vandellós y L´Hospitalet buscaron refugio aquí durante la contienda. En los años cuarenta y cincuenta la emigración ya fue imparable, llegándose a 1950 con apenas 20 habitantes, para quedarse definitivamente vacío en 1962 con la marcha de los últimos vecinos.
Como no podía ser de otra manera Vandellòs acogió a gran parte de las gentes de Remullá. En el pueblo disponían de todo tipo de infraestructuras y servicios (luz, agua, escuela, médico...) y de paso el cabeza de familia se desplazaba diariamente hasta la aldea para seguir trabajando las tierras.
Después de estar bastantes años en el olvido (aunque sus tierras siguieron siendo trabajadas), parece que se va iniciando una lenta recuperación. Se ha asfaltado el camino, se han rehabilitado algunas viviendas. Se ha reconstruido la casa del pueblo como albergue y se ha recuperado la festa major en honor a Sant Miquel, realizándose una misa en la iglesia de Vandellós y a continuación una procesión con el santo hasta Remullá, luego todos los asistentes participan de una comida de confraternización.

Visitas realizadas en julio de 2007, julio de 2016 y julio de 2017.

PUBLICADO POR FAUSTINO CALDERÓN.

Punto y aparte. Es mi tercera visita a esta interesantísima aldea del Baix Camp. Algunas cosas han cambiado en diez años. Allá por el 2007 me di una placentera caminata desde Vandellòs para conocer este lugar, a pesar de poder llegar con vehículo por estar la pista en buen estado, preferí realizarlo andando e ir saboreando el camino. Recientemente en las dos siguientes visitas he podido comprobar como el camino ha sido asfaltado, lo que mejora el acceso. Una vez en Remullá puedo constatar que el número de viviendas rehabilitadas ha aumentado, incluso alguna de nueva construcción donde antes no la había. Aún así predominan todavía las viviendas arruinadas, es en éstas donde observo que varias de ellas han perdido la altura que tenían originalmente, si antes tenían tres plantas ahora conservan solo dos, "el reuma" las va atacando por arriba. Me encantó Remullà en mi primera visita y lo sigue haciendo ahora. Una sola calle conforma el caserío, pero una preciosidad de calle, todas las viviendas alineadas en el lado izquierdo, quedando en el lado derecho un excelente tapial que sirve para contener los huertos que hay encima de la calle. Entre medias el camino (ahora carretera) con el paso justo para un vehículo. Paseo por su calle deleitándome con sus viviendas, porque aún estando en ruinas la mayoría dejan entrever la hermosura que tuvieron no hace mucho. Es cosa de poner a trabajar la imaginación y transformar la calle en un lugar radiante de vida. Entrar y salir gente de cualquiera de las casas. Mucha vecindad con contacto visual diario. No hay más salida desde que entras a la aldea hasta que sales por el otro lado. Una preciosa sucesión de portadas de acceso a las viviendas se dejan ver todavía, unas en arco escarzano y otras en arco rebajado, la mayoría con el dintel hecho de ladrillos, alguna argolla de atar a las caballerías subsiste todavía. Y sobre todo ese color anaranjado que tienen las fachadas le da un toque pintoresco. Los huertos de alrededor están cultivados por lo que se siente gente trabajando, ciclistas o senderistas también realizan el paso por la calle mientras estoy por allí, incluso una pequeña furgoneta viene a traer materiales de construcción para una de las casas que ésta siendo rehabilitada. Es por ello que ni el silencio ni la soledad se sienten de la misma manera que en otros lugares, pero no importa. Disfruto con lo que veo, con la calle, con las casas en hilera, me acerco hasta la fuente que no había tenido ocasión de contemplarla anteriormente. Un bonito lavadero la acompaña. ¡Cuantos secretos y confidencias se contarían aquí!
Vuelvo a pasar por la deliciosa calle de Remullà camino de Vandellòs. La visita se acaba. Grata impresión me ha dejado esta aldea en mis tres visitas.
Por circunstancias las tres veces que he venido a Remullà lo he hecho en verano y en el mismo mes. La siguiente ocasión me gustaría ver este lugar con los colores del otoño, o con la exuberancia de la primavera, o con la tristeza melancólica del invierno, o... aunque tuviera que ser en verano otra vez.
¡El caso es que volviera a hacer una nueva visita a Remullà!


Dos solitarias viviendas junto al camino anteceden al núcleo central de Remullá. Han perdido la cubierta y en su interior ha crecido toda clase de vegetación, incluido pinos.



Comienzo del carrer Major de Remullá. La calle se arquea ligeramente.



Carrer Major en 2007. No había llegado el asfaltado de la calle ni la rehabilitación de algunas viviendas.



Carrer Major en sentido ascendente.




Hacia mitad de calle. Algunas viviendas han ido perdiendo la altura original con el desplome de parte de la fachada.



Carrer Major en 2007. Calle sin asfaltar. La primera vivienda a la derecha es Cal Domenech rehabilitada posteriormente como albergue para turismo rural y lugar de reuniones sociales.



El mismo tramo del carrer Major en 2017. Cal Domenech en primer plano. La compró el ayuntamiento de Vandellòs y la rehabilitó como albergue y casa de turismo rural. El día de Sant Miquel es utilizada por las gentes que acuden a participar de la fiesta si el tiempo no permite realizar las actividades en el exterior.



Carrer Major en 2016. Las fachadas de una casa tocan en la contigua. No hay separación entre ninguna de las viviendas.



Carrer Major en 2007. Hacia la mitad de calle, sentido descendente.



El mismo tramo de calle en 2016.




Hacía la salida de Remullá.




La font de Remullà. Conocida por las gentes del lugar como la font del Rentador o la font de la Canaleta. Lavadero anexo. En temporadas venían hasta aquí mujeres de Vandellòs a lavar la ropa debido a que el lavadero del pueblo era pequeño y a veces estaba escaso de agua.

4 comentarios :

  1. Buenas!
    Me he tropezado con este blog de casualidad y, la verdad, me ha encantado!
    Gracias por compartir las experiencias e imagenes: increibles.
    Yo suelo veranear cerca de un pueblo abandonado de Tarragona: Gallicant. Se despobló para ocupar nuevos nucleos como Arbolí... tal vez te interese pasarte alguna vez, las vistas son fantásticas! =)
    Un abrazo y enhorabuena por el blog!

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    1. No conozco personalmente Gallicant pero si tengo referencias sobre él. La provincia de Tarragona tiene un numero considerable de despoblados que tengo pendiente de visitar en cuanto haya ocasión.
      Me alegra que te haya gustado el blog Elena. Gracias por dejar tu comentario y por tu sugerencia.
      Saludos.

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  2. Remullà no se encuentra tan abandonado...! Algunas de sus casas se encuentran reformadas -y alguna de ellas habitada, y los huertos en uso. Des de que se acondicionó el camino des de Vandellòs (está a solo 1,5 km), se ha convertido en un lugar de paseo muy concurrido, y muy bonito y recomendable, por cierto. Ha canviado bastante des de que se escribió este artículo.
    Saludos.

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  3. Es cierto...Ya no se ve un pueblo tan abandonado...
    Nosotros lo visitamos por semana Santa, del 2015, desde Masboquera hasta alla, son 2.1 Km...el camino relativamente en buen estado...pero para hacer caminatas esta muy bien, también transitan vehiculos de los habitantes de Remulla...
    Han reformado una casa muy linda...y una casona que al parecer es un albergue y otra similar en frente que parece que esta por acabar...las vistas espectaculares...muy muy bello!!!!

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