El Atance (Guadalajara)


El pueblo de El Atance lamentablemente hoy día no existe, pues la construcción de un pantano que lleva su nombre se lo llevó por delante.
Constaba de unas 30 viviendas, además de iglesia, ayuntamiento, escuela, molino y la ermita de Nuestra Señora de la Soledad.
 Se dedicaban al cultivo de trigo, centeno, cebada y garbanzos principalmente en lo relativo a la agricultura y al ganado lanar y caprino en lo referente a ganadería.
Además se cortaba leña de encina que se vendía a unas gentes de Sigüenza que venían a por ella y que posteriormente se usaba para las calefacciones.
La mayoría de las casas tenía su horno particular. Se encontraba en la cocina y se hacía pan cada diez o doce días, no se ponía duro porque se guardaba en la despensa, el cuarto más oscuro y a la vez más fresco.
Para moler el grano había molino en el pueblo siendo este de varios propietarios. Además había otro molino en Huermeces del Cerro.
A las gentes de El Atance se les conocía con el apodo de "escarabajos".

Tenían las fiestas patronales el 13 de noviembre dedicadas a San Diego de Alcalá, patrón del pueblo.
Se hacían cuatro días de fiesta. La víspera a las 20´00 horas en la iglesia se cantaban las vísperas al Santo.
El primer día de fiesta, a las 12 horas se decía la misa solemne, presidida por el párroco y dos sacerdotes, cantada con el sacristán y tocada con el órgano por Felipe Blanco Moreno. Cuando el sacerdote estaba diciendo el acto de consagración los músicos tocaban el Himno nacional.
Terminada la misa se salía en procesión con el Santo, la cruz y el estandarte, los monaguillos con los ciriales y el prioste con la insignia del Santo. Por las calles del pueblo durante el trayecto se tiraban cohetes a su paso, al tiempo que los músicos iban tocando y se volteaban las campanas.
Los músicos venían del pueblo de Palazuelos, encabezados por Francisco "el tío Paquillo" a la guitarra, contando además con violín y acordeón. Se les daba alojamiento y comida en las casas donde había mozos varones por turno rotatorio.
Al respecto de los músicos ocurrió una anécdota muy curiosa en el año 1912. Llegada las fechas de las fiestas discutieron los mozos y se formaron dos cuadrillas, cada uno ajustó sus músicos. Tuvo que intervenir el alcalde y echar a suertes cual de las dos rondallas se quedaba y cual se iba porque con las dos tocando a la vez y en el mismo salón hubiese sido imposible escuchar la música. Ni que decir tiene que la que le tocó marcharse se fue tan contenta porque cobró y no tuvo que actuar.
En la comida para compartir en esos días con familiares y amigos era costumbre matar un cordero o una oveja machorra que previamente se la había tenido en la paridera durante dos meses comiendo grano para que engordase hasta el día de la fiesta. Tampoco faltaba a la mesa la paella, el pescado, los pichones escabechados, etc.
Por la tarde después de comer, a eso de las cinco de la tarde se salía con los músicos de ronda por las calles tocando y cantando jotas aragonesas para que la gente y las mozas supiesen que ya iba a empezar el baile y se abría el salón del ayuntamiento. Salón que era bastante amplio y espacioso como no había en los pueblos de alrededor. Baile que se hacía hasta las diez de la noche, momento en que se paraba para ir a cenar y a continuación más baile hasta las cuatro de la madrugada.
La juventud de Santiuste, Huermeces del Cerro, Viana, Santamera, La Olmeda de Jadraque, Carabías y Palazuelos no faltaban a estas fiestas, a todos se les daba cobijo y nadie se quedaba sin cenar.
El segundo día empezaba a las once de la mañana con una misa de difuntos, después ronda por las calles y baile en el salón hasta las tres de la tarde, hora en que se paraba para ir a comer. A las cinco de la tarde reanudación del baile, los mayores algunos se quedaban en casa jugando a las cartas y otros se acercaban al salón a ver bailar sentándose en los bancos que había contorneando la sala, entre los mayores había algunos que se animaban a echar unos bailes. Se paraba para cenar y después nuevamente baile hasta las dos de la madrugada, esta última sesión ya eran los jóvenes solamente los que asistían.
El 15 y 16 de agosto también se celebraba fiesta en El Atance. La primera fecha en honor a la Virgen de Agosto, se celebraba una misa, después juego de pelota y por la noche se hacía la quema de "votos", alpargatas viejas y alguna rueda, era una tradición muy antigua, según la gente mayor para quemar malos augurios.
El 16 le tocaba el turno a San Roque. Se decía misa solemne, se sacaba el Santo en procesión a la vez que se tiraban cohetes y se volteaban las campanas. Por la tarde se daba un vino para todos pagado por el Ayuntamiento y se subastaban los pollos, pichones, conejos, etc que habían sido expuestos en misa en las andas del Santo. Se terminaba con baile.
Otras fiestas de menor importancia eran el 3 de mayo- La Santa Cruz-, el 9 de mayo -San Gregorio con la bendición de los campos- el 15 de mayo -San Isidro-. el 22 de Mayo -Santa Quiteria- o la víspera de la Ascensión en que acudía casi todo el pueblo en caballería portando el estandarte y la cruz procesional a la romería de la Virgen de la Torre en Riofrio del Llano.

Hubo cura residente en El Atance hasta el año 1966, siendo don Francisco el último en vivir allí de forma permanente (este párroco fue el que más tiempo estuvo de manera continua en El Atance durante el siglo XX: 19 años). Llevaba también el pueblo de Santiuste a donde se desplazaba en caballería, le precedió en la misma tarea de llevar los dos pueblos don Cesáreo, y anteriormente fueron don Honorio, don Victoriano y don Julián los que oficiaban todos los actos religiosos (estos se dedicaban en exclusiva a El Atance).
A partir de 1966 los sacerdotes venían desde Sigüenza a oficiar la misa en El Atance, siendo don Gabriel, don Francisco o don Emilio alguno de los citados.

El médico residía en Huermeces del Cerro. Don Gabriel fue durante la década de los 40 el encargado de visitar a los enfermos en El Atance, lo hacía montado en caballo, posteriormente fue don Nicomedes y luego don José María (estos ya iban en bicicleta o en coche). A partir de 1960 ya hacían la visita en coche desde Sigüenza, siendo don Rafael el que realizó tal cometido durante bastantes años.

El cartero (Félix) residía en Huermeces del Cerro. Todos los días tenía que estar en Baides a las siete de la mañana para recoger el correo que llegaba en el tren. Después volvía a su pueblo a seleccionar la correspondencia para posteriormente repartirla además de en Huermeces, en El Atance, Santiuste y Viana de Jadraque. Trayecto que hacía en caballería y más tarde en bicicleta.
Posteriormente cogió el servicio de cartería Julián Bernardo, este ya solo repartía en El Atance y Santiuste, estuvo hasta principios de los 90 haciendo el servicio diariamente excepto los domingos montado en una bicicleta.

El pueblo se auto-abastecía casi por completo con lo que producía (pan, patatas, judías, garbanzos, ajos, cebollas, tomate, lechuga, leche, huevos y por descontado la carne que salía de la matanza del cerdo y de algún pollo u oveja que se mataba de vez en cuando) pero aun así había productos básicos que había que ir a buscarlos fuera como era aceite, azúcar, arroz, pescado, vino, etc, para lo cual se desplazaban a Sigüenza, normalmente los miércoles y sábados que eran días de mercado.
Para completar el abastecimiento llegaban cada quince o veinte días a El Atance vendedores ambulantes como el tío Dionisio de La Olmeda de Jadraque, el "Pitin" de Riosalido, Crescencia de Huermeces del Cerro o Casimira y Carmen que llegaban de Baides, todos ellos se desplazaban con caballerías y solían llevar productos parecidos, además de telas y ropas de todas clases.

Entretenimientos en los ratos libres no había muchos pero con poco les bastaba a los atancinos para "matar" el tiempo de ocio. Se jugaba a la pelota, para lo cual había un magnifico frontón a dos caras, aunque solo se jugaba por un lado. Era costumbre por parte de los jóvenes de echar la partida de pelota todos los domingos y festivos después de la misa hasta la hora de comer. Los mayores, unos se quedaban viendo el partido de pelota y otros iban al salón del ayuntamiento a jugar a las cartas. Las mujeres también acudían por las tardes a dicho salón a jugar a las cartas.
Tampoco faltaba el juego de tiro de barra, donde la fuerza y la maña tenían mucha importancia, había mozos como Rufino que eran especialistas en este juego.
Anteriormente parece ser que también se practicaba el juego de bolos.
Los domingos y festivos por la tarde se hacía baile, si hacía buen tiempo en la plaza y si hacía malo o llovía en el salón del ayuntamiento. Los músicos eran los mismos mozos que se iban turnando para tocar y así poder bailar. Todos de alguna manera tocaban el acordeón, violín, laúd, bandurria o guitarra. Antes de hacer el baile se rondaba por las calles del pueblo tocando y cantando la jota aragonesa. Se hacían paradas en las esquinas para echar un trago de vino y cantarles a las mozas cantares de jota:
                                     "Dicen que El Atance es feo
                                       porque no tiene balcones
                                       pero tiene unas mocitas
                                       que roban los corazones".

                                      "Por Carabias sale el sol
                                        por Palazuelos la luna
                                        por las calles de El Atance
                                        sale toda la hermosura".

                                      "Buenas chicas hay en Huermeces
                                        mejor en Utande
                                        pero se llevan la palma
                                        las mocitas de El Atance",

                                       "Niña si estas acostada
                                         abre el balcón de tu casa
                                         que me voy a confesar
                                         junto al mayo de la plaza".

                                        "Quítate de la ventana
                                          no me seas veinteañera
                                          que las damas de ventana
                                          no sale ninguna buena".
                                     


El proyecto de construcción del pantano desanimó mucho a la gente, todo se vivía con mucha incertidumbre, no se invertía en mejoras y la gente fue buscando acomodo en las grandes ciudades con gran pena pero con resignación por la desaparición del pueblo donde nacieron (aunque en estas fechas muchos ya habían emigrado buscando una mejor calidad de vida).
 Los atancinos marcharon principalmente a Sigüenza, Guadalajara y Madrid.
En 1996 se inició la construcción de la presa dando fin a la vida de este pueblo.
Rufo y su mujer Pilar tuvieron el honor de ser los últimos de El Atance donde aguantaron hasta el final.

Visita realizada en noviembre de 1992.

PUBLICADO POR FAUSTINO CALDERÓN.

Aspecto parcial de la plaza mayor, el frontón a la izquierda.




Entrando a la plaza.




Calle de El Atance.




Calle Real.




Placa en piedra blanca que había en una fachada a la entrada del pueblo haciendo alusión al nombre de El Atance, curiosamente escrito como L´Atance.



La parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, trasladada piedra a piedra hasta su nueva ubicación en el barrio de Aguas Vivas en Guadalajara y rebautizada como San Diego de Alcalá. La avenida donde está situada lleva el nombre del pueblo.



Placa informativa del traslado de la iglesia.




Una de las dos fuentes que había en El Atance, reubicada en un parque de Sigüenza.

37 comentarios :

  1. Yo también estuve en ese pueblo y es una pena que lo anegase el pantano, porque el pueblo como tal estaba muy bien y en un sitio privilegiado.

    ResponderEliminar
  2. Yo no llegué a conocerlo, pero si que he estado hace poco y es cierto que el entorno es precioso, que lástima.

    ResponderEliminar
  3. A mi me gusta mucho esa zona, el pueblo en si estuve hace mucho tiempo, pero recuerdo que me sobrecogio bastante, pero es una pena que haya desaparecido. Alucinante lo de la iglesia.

    ResponderEliminar
  4. Qué pena, que El Atance haya sido tragado por el pantano, ¿no habría otros sitios donde construir el pantano?, por cosas así perdemos parte de nuestras raíces.

    ResponderEliminar
  5. Es curiosísimo lo de la iglesia. Seguramente tenía que ser un lugar bastante agradable por lo que transmiten las fotos.

    ResponderEliminar
  6. Trasladar la iglesia costó alrededor de trescientos millones de pesetas y lo sufragó el Ministerio de Obras Públicas. La Iglesia Católica también obtuvo se recompensa, en forma de equipamientos, junto al nuevo emplazamiento que se le dio en Guadalajara. Nada es gratuito.

    ResponderEliminar
  7. Mi apellido es Atance y sabía de este pueblo ya que me lo dio a conocer un español que vivia en Canada, a traves de internet en 1997. Enhorabuena por las fotografias y la información del blog que me parece superinteresante.
    Saludos
    www.hechoencordoba.blogspot.com

    ResponderEliminar
  8. Mi apellido es Atance y me da mucha pena no haber conocido ese pueblo ya que algo tenemos en común, imagino que en verano algo podrá verse. En guadalajara he pasado al lado de la Iglesia de El Atance y se me ha puesto la carne de gallina!!

    ResponderEliminar
  9. Soy de Huermces del cerro, pueblo vecino del el Atance y os puedo asegurar k el encanto que tenia el Atance era como trasladarse 2 o 3 siglos atras esas calles empedradas llenas de zarzas k tapan las puertas y fachadas de las casas su lavadero k no llegaron a derribar al igual que la iglesia y su fuente, no como todo lo demas que si derribaron

    ResponderEliminar
  10. Las lagrimas me asaltan cuando veo en que se ha convertido El Atance,el parque de atracciones de algunos energumenos que no pescadores que se dedican a montar botellones los fines de semana destrozando la paz y la quietud que caracterizaban aquellas sierras,sin que nadie haga nada para remediarlo.

    ResponderEliminar
  11. Yo también estuve varias veces en el Atance antes de que las aguas lo anegasen. La última vez que fui, ya habían derribado la mayor parte de las casas. Quedaba en pie la ermita.
    La verdad es que el pueblo era precioso. Pasear por sus calles, contemplando los poyos junto a las puertas y casi viendo a los vecinos allí sentados, a la caída de la tarde..., realmente te trasladaba a otro tiempo.
    Mi padre, que era de un pueblo cercano (Baides) me contaba que él fue en varias ocasiones a las fiestas de El Atance, supongo que a finales de los cuarenta o primeros cincuenta... Recordaba que eran unas fiestas muy concurridas. Siempre mencionaba al cura del Atance, que estaba allí en la fiesta, con la sotana llena de barro hasta las rodillas... :)

    Cuánto siento no poder ir allí de merienda una vez más.

    ResponderEliminar
  12. Yo estuve en ese pueblo, justo cuando se iba a trasladar la Iglesia, de hecho era lo único que quedó en pie. Una pena.

    ResponderEliminar
  13. He estado buscando setas en el pueblo y yo que lo conoci cuando aun estaba en pie y es una gran pena que por hacer un pantano tengan que desaparecer las raices de todo un pueblo.

    ResponderEliminar
  14. Yo iba allí los veranos, gracias por tener esas fotos porque me ha trasportado a los mejores momentos de mi vida.
    Solo rectificar los nombres de los últimos habitantes, Rufo y Pilar.
    Y la fuente que teniamos en el pueblo eran 2, una de ellas es la que está puesta en la foto;"La Fuente Perdices", y falta la principal,con la que nos abasteciamos todos los que pasabamos el verano, y los 2 habitantes, la fuente de la plaza, que nadie sabe dónde está

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, yo también pase unos cuantos veranos en El Atance, también tengo unos recuerdos muy agradables de aquellos tiempos, tanto es así que en la actualidad cada vez que puedo me doy una vuelta con cualquier excusa. Recuerdo ir a pescar con una trozo de nylon atado a un palo que llamábamos caña, recuerdo a los tábanos alegrándonos la tarde a picotazos, recuerdo los paseos en bici por los pueblos de alrededor, las tardes en las Barbacanas con el resto de los chicos y chicas (no éramos muchos) y lo rica que hacia mi madre la comida en la cocina de leña, creo que en mi vida he comido un cocido tan rico como el que hacia allí mi madre.

      Eliminar
    2. qui eres!!! te acuerdas de Juan Manuel?? escribeme a : jean.caballo@sfr.fr

      Eliminar
  15. Es doloroso contemplar como la vida de un pueblo se acaba.
    Recuerdo los últimos años de El Atance, cuando, desde Santiuste, mi pueblo, nos acercábamos. Recuerdo la fuente junto al frontón y junto a la casa de Rufo, e incluso acudir a misa, con los pocos vecinos que había en ese momento.
    Lo dicho una pena.

    ResponderEliminar
  16. en soria , que es de donde yo vengo tambien hay un pueblo bajo la aguas de un pantano . Se llama la muedra

    ResponderEliminar
  17. En 1992, de viaje con mis padres hacia la expo de Sevilla, nos quedamos unos dias en Maranchon hospedados por un familiar. Tomando unas cañas con mi padre tuvimos la curiosidad de ver en la guia telefonica alli puesta en la barra cuantos Atances podrían haber en la zona. El estupor fue cuando nos dimos cuenta que un pueblo existía con nueatro apellido. Así fue como conocí El Atance. Organizamos una excursión al día siguiente. Caminamos por las calles desiertas y la Iglesia estaba como partida en 2. Nos paramos a refrescarnos en la fuente en la entrada del pueblo. Encontramos a unos madrileños que pasaban unos dias de vacaciones. Así fue como conocí el pueblo. Me da mucha pena ya que no queda nada ahora aunque pensandolo aun tenemos una iglesia, una calle, una fuente que son el testimonio de que El Atance esta vivo entre nosotros.
    Gil Atance.

    ResponderEliminar
  18. Hace muchos años, yo visitaba este pueblo cuando aun estaba en pie. He paseado por sus calles desiertas. Me encantaba el silencio y la paz de este lugar tan hermoso. El día que fui y vi este pueblo machacado por las maquinas de las obras del pantano no puede contener las lagrimas. ¡Qué destrozo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En ese sentido, se puede decir que somos unos privilegiados los que tuvimos la suerte de conocer esta maravilla de pueblo.
      En cuanto a su demolición pues creo que esta todo dicho, lamentable, podian haberlo dejado en pie.
      Saludos.

      Eliminar
    2. Yo de pequeña fui una vez y conocí a sus dos habitantes, estuve jugando con unos niños que veraneaban allí, recorrimos todo el pueblo medio en ruinas escondiendonos en algunas de sus casas. Recuerdo el lavadero era un sitio mágico...me sobrecogio mucho el saber que iban a hacer un embalse allí y la historia del matrimonio que seguían viviendo allí. Yo tenía ocho años y se me ha quedado el recuerdo de aquel lugar tan especial.Me ha emocionado volver a verlo en fotos. Gracias por el reportaje

      Eliminar
  19. Hola de nuevo Faustino, añado a tu lista de despoblados el pueblo de Santa María de Poyos bajo las aguas del embalse de Buendía (http://www.youtube.com/watch?v=mojul7__fwY) y el antiguo balneario de "La Isabela". La historia del "La Isabela" está bastante bien documentada.

    Hoy en día no queda piedra sobre piedra de Poyos, pero como veo tu interés en el tema podrías indagar un poco ello. Se que hace algunos años, cuando las aguas del embalse bajaban, se podía ver la torre de la antigua iglesia. Se encuentra en la carretera que va desde Sacedón a Buendía, allí esta la ermita de San Andrés donde hay un pequeño cementerio.

    Existen antiguas leyendas, una que llamó mi atención fue la de la señora Micaela que, antes de morir, dejo el mandado a su marido para oficiar 100 misas a su nombre. Este, desobedeciendo las últimas voluntades de su esposa, gasto el dinero en otros menesteres...se dice que desde entonces, en las noches de luna llena, se puede oir al marido gritando en pena el nombre de "Micaela"...

    Gracias de nuevo...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Algo he leído sobre la historia de Santa Maria de Poyos, estos lugares están más difíciles para realizar un reportaje sobre ellos al carecer de fotografías de como era el pueblo, pero nunca se sabe.. si un día algún antiguo vecino quisiera colaborar lo podríamos hacer.
      Muy interesante la leyenda que cuentas, en los pueblos sumergidos me parece que las leyendas aumentan un cien por cien, pero es que su situación y su triste final se presta a ello.

      Saludos Jaime.

      Eliminar
  20. Yo tb estube en el Atance con unos amigos nos aercamos andando y estuvimos hablando con los dos ultimos habitantes tb, creo recordar que estos ganaron una costosa batalla para que les llevaran la luz eletrica pero no estoy seguro, eso si el pantano ese mismo año lo anego todo.

    ResponderEliminar
  21. Recuerdo que me llamó la atención este pueblo cuando de niño hice una ruta en bicicleta por las Hoces del río salado, es una pena que Lo hallan
    sepultado con el pantano, por lo menos santamera se pudo salvar

    ResponderEliminar
  22. Si que es una pena,pero el progreso nos gusta a todos y ya no tiene solución.Yo conoci a la familia Ortiz Hernando eran los molineros de El Atanze y se fueron al pueblo de La Barbolla para al final acabar en Madrid como la mayoría de las personas de los pueblos tan pequeños.Hay una intención de recontruir las casas pero la gente se desespera porque cuando vuelven el fin de semana les han robado o no tienen con quien hablar.Saludos paisanos.

    ResponderEliminar
  23. Tomo nota de este lugar para acercarme cuando vaya por esta zona. Has hecho un gran trabajo, amigo Faustino. No sé por qué estas fotografías me recuerdan un poco a Puebla Nueva del Rey Sancho, es decir, Santorcaz, el pueblo donde se ubicó la serie "Crónicas de un pueblo".
    Mis felicitaciones otra vez.

    ResponderEliminar
  24. En hora buena Faustino ¡¡¡ tu sabes que soy una amante de los pueblos sean como sean son recuerdos de nuestra España y de nuestra historia ¡¡¡ Pero cada be que veo que desaparecen el alma seme cae en los pies ; Mira que es bonito y que aya terminado ene fondo de un pantano con sus recuerdos sacrificio de sus antes pasados y algunos presentes ¡¡ Como me gustan esas jotas y a cual mas bonitas y mas adecuada como todas que cantaban los antiguos ¡¡¡¡ precioso faustino como siempre gracias por tu lindo trabajo que nos hace felices a tantas personas un a brazo mi amigo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así es amiga Nati, estos pueblos llevan una enorme carga de tristeza por partida doble; primero por quedarse vacíos y luego por desaparecer bajo las aguas de un pantano.
      A los hijos del pueblo no les queda ni el consuelo de poder visitarlo, solo estará presente en sus recuerdos y en sus fotografías.
      Un fuerte abrazo campeona.

      Eliminar
  25. Yo estuve veraneando algunos años en El Atance pues mi padre nacio alli y vivian mi abuela y un tio, fui muy feliz en ese maravilloso lugar disfrutando en la era con el trillo y pescando en el rio o cazando pajarillos con la escopeta de perdigones y mi padre cazando todo el dia liebres. perdices. conejos Que pena que desapareciera por el dichoso pantano, me acuerdo muchisimo de esas vivencias de mi niñez y daria cualquier cosa por poderlas vivir en la actualidad aunque tengo 70 años -

    ResponderEliminar
  26. En 1994 estuve un año trabajando en la Presa de Alcorlo y fuí cada tres meses a tomar muestras del agua del rio Salado y medir la profundidad del agua en las perforaciones de los sondeos que se hicieron y conocí al Sr. Rufo y su mujer Pilar , creo recordar que era el alcalde, una persona muy agradable en el trato, cariñosa y acogedora, El pueblo era pequeño con mucho encanto.

    ResponderEliminar
  27. Yo conocí bien el Atance, mi abuela nacío allí, era prima de Rufo y Pilar.
    Y fue muy triste ver como derrumbaron el pueblo. La última vez que pasee por sus calles me caían lagrimas pensando que sería la última.
    Ahora sigo visitando la Hermina cuando las aguas del pantano están bajas.

    ResponderEliminar
  28. Hemos visitado lo que queda de lo que queda de los restos de lo que pudo ser el pueblo... Aún se "conserva" la estructura de una ermita con su altar, su techo decorado de azul y blanco y su tejado a medio derruir. Por lo visto, también se debe inundar cuando el nivel del agua sube. Debía ser una pasada cuando estuviera todo en pie, ya que el entorno es espectacular.
    Eso sí, se ven algunas edificaciones rodeadas por vallas metálicas que no supimos muy bien qué serían. Por lo leído en otros comentarios, suponemos que se trata de propiedades de particulares que intentan de esta manera que no les roben, ya que "hay gente pa to"...

    ResponderEliminar
  29. Yo también conozco el Atance, mi abuelo Ricardo Muñoz Monge vivió allí al igual que mi padre Marcelino. Yo recuerdo que fui unas cuantas veces de chaval con mis padres. Este fue un pueblo de buena gente, personas trabajadoras y con ganas de mejorar. De vez en cuando paseo con la bici, una BH, como la primera que me regalo mi abuelo, cuando yo era chaval. Abuelo Ricardo, nunca te olvidaré, siempre en mi recuerdo.

    ResponderEliminar
  30. El retrato de El Atance hecho por el Sr. Caderon es una obra de arte, es la quintaesencia de lo que eran los pueblos en su salsa en el dia a dia, cuando estaban vivos, llenos de vida, todos con cosas parecidos pero tambien diferentes.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Le agradezco mucho sus elogiosas palabras. Tuve un informante de primera categoría para dar forma a este reportaje. A él habría que darle la mitad del merito (o quizá más). Todo muy bien explicado y pormenorizado con detalle.
      Tenemos que salvaguardar estas historias que nos dejan los mayores antes de que sea demasiado tarde.
      Muy acertada la última frase de su comentario. Todos los pueblos tanto en su etapa de vida como al llegar su despoblación eran muy parecidos en la forma pero tenían aspectos que los hacían diferentes a los demás. No había dos casos iguales.
      Gracias por dejar su comentario.
      Un cordial saludo.

      Eliminar