Mas d´Escrig (Castellón)


Aldea perteneciente al municipio de Benafigos en la comarca de L´Alcalatén.
Una docena de casas en sus mejores tiempos dieron vida a esta población aupada en una cresta sobre el barranco del río Montlleó. Alrededor de cincuenta habitantes fue su mayor censo poblacional antes de la guerra civil.
Trigo y patatas eran sus principales producciones agrícolas, igual que las ovejas lo eran en la ganadería, siempre con pequeños rebaños en cada casa.
Cada vivienda tenía su horno para elaborar el pan.
Iban a moler el grano al molino de Marcelino Vives cerca de la ermita de L´Ortisella.
En la época del estraperlo iban de noche a moler a los molinos de Vistabella del Maestrazgo.
Había buena caza por el monte, lo que aprovechaban los vecinos para conseguir tordos, perdices y conejos.
Para hacer compras se desplazaban hasta Benafigos, a Culla o Vistabella. Los sábados acudían al mercado semanal que se hacía en Atzeneta.
Algunos vendedores ambulantes pasaban por el Mas d´Escrig como era uno que venía andando desde el Mas Cremat, era manco y llevaba la mercancía en un cesto.

"Alfredo desde La Cormana recorría todas las masías de Benafigos, Atzeneta, Vistabella y Culla. Iba con un mulo con dos cestos y vendía azúcar, chocolate, hilo, agujas... A su vez compraba huevos, pollos, conejos. En muchas ocasiones era un trueque entre lo que llevaba y lo que le ofrecían. Era una persona muy lista puesto que no sabía ni leer ni escribir pero todo lo almacenaba en su memoria. Cuando llegaba a una masía donde tenía confianza e iba a pernoctar le pedía a alguien de la casa que le escribiera en una libreta todo lo que había comprado/vendido: -En la masía... he comprado dos docenas de huevos, en la masía... he vendido un kilo de azúcar y unos paños, en la masía... he intercambiado unas patatas por arroz- Todo lo llevaba en su cabeza y no se le olvidaba nada". VECINO DE BENAFIGOS

Iban a Benafigos para todo tipo de actos religiosos (misa dominical, bautizos, comuniones, bodas, defunciones).
Asimismo los niños acudían a la escuela de Benafigos donde estudiaban los niños del pueblo y los de las masías próximas.
Don Joaquin, el médico venía en casos de mucha urgencia desde Atzeneta.
Hasta Atzeneta iba andando primeramente y luego en moto, Joaquin el cartero de Benafigos, la repartía en el pueblo y en las masías.
Participaban muy activamente de las fiestas patronales de Benafigos en honor a su patrona: La Virgen de L´Ortisella el 8 de septiembre.
Los domingos se hacían animados bureos (bailes masoveros) en diferentes masías del término.

Debido a la ausencia de los servicios más elementales (luz, agua), la lejanía del médico y las ganas de buscar una mejor calidad de vida la gente del Mas d´Escrig fue emigrando en los años 50 y 60. Unos se quedaron en Benafigos, otros se marcharon a trabajar en las fábricas de azulejos de L´Alcora y Onda y otros probaron suerte en la capital: Castellón.
El matrimonio formado por Joan Agut y Marcelina Vives fueron los últimos del Mas d´Escrig. Se marcharon en la década de los 60.

Fuentes de información: Vecinos de Benafigos.

Visitas realizadas en marzo de 1997 y julio de 2018.

PUBLICADO POR FAUSTINO CALDERÓN.

Punto y aparte. Poco ha cambiado en veintiún años la fisonomía del Mas d´Escrig. Las casas se han deteriorado lógicamente, alguna ha sido mantenida por sus propietarios para evitar su derrumbe y poco más. Recorro con tranquilidad el camino que lleva desde la ermita de La Ortisella hasta ésta solitaria aldea. Es la una del mediodía y el sol aprieta de lo lindo. No tiene compasión del caminante. Echo mano del agua en todo el trayecto. Son apenas veinte minutos de caminar pero las elevadas temperaturas no me hacen coordinar bien los pasos. Cuando llego a una curva al doblar ya se aparece ante mi la majestuosa belleza del
Mas d´Escrig en su maravillosa ubicación. No me sorprende esta visión repentina puesto que ya lo conocía de mi visita en los años 90. Se pierde ese factor sorpresa que sí se da cuando visitas un despoblado por primera vez.
Contemplo la vista del lugar. El terreno es áspero, abrupto. Difícil la vida en este lugar. Las casas se alinean en hilera. Primero las viviendas, después los pajares y las eras. Las tierras de cultivo antaño abancaladas descienden en vertiginoso descenso desde las casas hasta el barranco del río Montlleó.
Llego hasta la aldea, poco ha cambiado, la estructura urbana se mantiene intacta, una única calle donde se alinean casi todas las viviendas va de un extremo a otro. Se han caído algunos tejados, la vegetación y los árboles silvestres se han ido poco a poco apoderando del terreno. Aún así se puede transitar por la única calle. La majestuosa portalada de una vivienda a mitad de calle sigue estando presente aunque ya más deteriorada, ha perdido parte de sus dovelas así como una de las impostas. Sigo por la calle y pronto llego a su tramo final, unas preciosas eras circulares aparecen ante mis ojos. Encamino mis pasos hacía la fuente. No tiene perdida. Un hilillo de agua sale de las entrañas de la tierra y cae hacía el pilón anexo. Desde aquí quiero llegar hasta el molino donde iban a moler las gentes de Benafigos y de todas las masías. Tras varios intentos de buscar el sendero adecuado no lo consigo y desisto de bajar hasta el cauce del río. Junto a la fuente voy a dar cuenta de mis vituallas pero no encuentro el lugar adecuado así que me subo otra vez hasta el Mas y aquí a la sombra de una pared lo hago. Son las tres de la tarde la tarde y el calor es infernal. Después de aquí ya no tengo previsto ver más cosas. ¿Me quedo aquí un tiempo más a esperar que afloje el calor o me voy? Decido irme hacía la ermita donde tengo el coche. A paso muy lento y empapado en sudor me pongo en marcha. ¿Quién me mandara a mi ver despoblados en el mes de julio y a estas horas? Pero... no tengo otra elección, tengo que aprovechar mi estancia estos días por la zona.



El Mas d´Escrig en 1997




Otra imagen más cercana del Mas d´Escrig. Enfrente la Penyacalva y la Roca del migdia, la cual servía de orientación a las gentes de Benafigos y de las masías. Cuando el sol daba a la entrada de una cueva sabían que eran las doce del mediodía. Entre medías discurre el río Montlleó por un profundo barranco.




Llegando al Mas d´Escrig.




Las primeras casas aparecen ante nuestros ojos y ya nos van enseñando la disposición urbanística de las viviendas en hilera.




La calle aprovecha el estrecho paso que hay entre las viviendas y los muros de contención de los huertos próximos para introducirse en el corazón de la aldea.




Vivienda que tuvo que tener una especial relevancia en tiempos pasados a tenor de su gran portalada.




Gigantesca y primorosa portada que habla de la grandeza en tiempos pasados de la casa. Se tapió parte de ella para hacer otro acceso a la vivienda más pequeño.




Las viviendas en su mayoría estaban orientadas al sur.




Acceso a una vivienda mediante rampa formando un armonioso rincón.




Vista parcial del Mas por su lado oeste.




Preciosa era de trilla.




Un camino pasa junto a las fachadas traseras de los pajares. Se deja ver la estructura de un horno.




La font del Mas d´Escrig.