Claret (Lleida)


Cuatro casas conformaban esta pequeña población situada sobre una suave prominencia del terreno en la comarca de La Noguera.
Caserío apiñado y compacto, como si de un reducto defensivo se tratara, era propiedad de don Fausto de Dalmases y de Massot (historiador y abogado nacido en Cervera y residente en Barcelona) y posteriormente de sus descendientes. Los Dalmases eran una de las familias de la nobleza catalana de los  primeros años del siglo XX.
Los habitantes de Claret eran medieros (entregaban la mitad de la producción a los dueños).
Tenían sus tierras cultivadas de trigo, cebada, olivos y viñas. El cereal se llevaba a moler al molino de Ponts y las olivas a los molinos de aceite de Ponts y Agramunt. Había prensa en Claret para elaborar el vino (consumo local).
La oveja era el animal que predominaba en la ganadería.
No había hornos de pan en el pueblo con lo cual tenían que desplazarse a Oliola a comprarlo.
Los candiles de petroleo y de carburo fueron sus fuentes de iluminación.
El agua era uno de los grandes problemas que tenían, se abastecían de una fuente (La Fassina) que estaba a casi media hora del pueblo con lo cual las casas tenían un sistema para recoger el agua de lluvia por medio de canalones en el tejado que la depositaban en aljibes en el interior de las casas.

No había escuela en Claret y así los niños en edad escolar recorrían diariamente el camino para asistir a la de Oliola (40 minutos de trayecto).
Con una frecuencia de una vez al mes se daba misa dominical en la pequeña iglesia de Claret. De ello se encargaba el cura de Oliola. Mosén Miguel, mosén Angel o mosén Ramón son algunos de los que realizaron tal cometido. Llegaban hasta Claret a pie o en bicicleta.
El médico venía desde Ponts en la persona de don Josep María Montanyà. A este pueblo tenían que ir a comprar los medicamentos que se recetaran a la farmacia que allí había.
Desde Oliola llegaba el cartero (Jose Cucurull) que realizaba el trayecto andando.

La fiesta de Claret era para el 16 de julio en honor a la Virgen del Carmen.
Los domingos se desplazaban los jóvenes hasta Oliola para bailar en el salón de baile de El Café. Con música de tocadiscos, congregaba a un numeroso grupo de gente joven.
Los miércoles era día de mercado en Ponts. Llevaban a vender conejos, pollos o huevos y de paso compraban algunos productos necesarios, generalmente alimentos y ropa.
Desde Ponts aparecían algunos vendedores ambulantes por Claret ofreciendo sus mercancías (paños, hilos, agujas o comestibles como eran las sardinas).

La emigración fue apareciendo en los años 50 y 60 por Claret. Los motivos habría que buscarlos en la búsqueda  de una mejor calidad de vida, ausencia de servicios básicos, el problema del agua y la no propiedad de las casas y tierras que se trabajaban.
Algunos se quedaron en Oliola y otros marcharon para Lleida y Barcelona.

Los de Cal Gran fueron los últimos en abandonar Claret. Ellos eran el matrimonio formado por Jaume Bernaus y Dolors Puigpinos, además de los dos hijos que tenían y los abuelos. Todos ellos se marcharon para Oliola en diciembre de 1984.

Visita realizada en julio de 2016.

PUBLICADO POR FAUSTINO CALDERÓN.

Punto y aparte. Llego al despoblado de Claret una mañana calurosa del mes de julio. El terreno es seco, tierra de cereal. La vista panorámica del pueblo según se va uno acercando es preciosa. Mi acompañante me va dando detalles del pasado y del presente. El conjunto se muestra apiñado formando un núcleo hermético. Una vez llegado al pueblo observo que no hay calle alguna y que no hay resquicios entre las viviendas, se juntan unas con otras formando un entramado urbano de aspecto defensivo. Las casas son de buena factura, unas en piedra sillar y otras en mampostería pero todas ellas con muy buen aspecto exterior. Destaca el inmenso volumen de Cal Gran "la parte de la casa más pegada a la iglesia era la que utilizaban los Dalmases cuando estaban aquí". Al exterior quedan los corrales y los pajares. La iglesia es la primera que se muestra, pequeña en comparación a los edificios que la flanquean. En su interior pocas muestras de interés "los Dalmases tenían entrada particular a la iglesia sin tener que pasar por la calle". Seguimos bordeando el perímetro exterior del pueblo  y podemos entrar en la planta baja de otra vivienda "aquí dormíamos otro chico y yo, aquí guardábamos las mulas, este era el aljibe donde almacenaban el agua de lluvia". De vuelta a la calle seguimos contorneando las casas hasta que la vegetación nos impide seguir avanzando más. Aun así le digo a mi acompañante que me espere y trepo entre piedras y llevándome arañazos logro llegar hasta un altillo para sacar algunas fotografías por ese lado. A unos trescientos metros se divisa una vivienda de más reciente construcción pero en ruinas "Cal Lolita, la construyeron unos descendientes de Los Dalmases para venir aquí alguna temporada, estuvieron unos años viniendo pero ya se olvidaron de ello". Volvemos sobre nuestros pasos y caminamos un poco por el lado contrario, por aquí es peor. Nos quedamos en la era contemplando la panorámica del pueblo. Mi acompañante va desgranando sus recuerdos de sus años como criado para una de las familias del pueblo "los domingos, que era el día libre me desplazaba dos veces hasta Oliola, cuarenta minutos de ida andando y otros tantos de vuelta. Por la mañana asistía a misa en la iglesia de allí, volvía a Claret para comer y arreglarme un poco y por la tarde camino de nuevo hasta Oliola para asistir al baile". En lontananza se divisa un pueblo "es Maravella".
Bonita impresión me llevo de este pequeño lugar de Claret.


Llegando a Claret.




Desde la era. Vista de Claret por su lado oeste.




La Mare de Déu del Carme de Claret. Edificio neogótico construido en 1903  en piedra sillar. Puerta en arco apuntado y acceso mediante escalones.




Parte superior de la fachada principal de la iglesia. Inscripción esculpida en placa flanqueada por sendos escudos:
D. FAUST DE DALMASES Y DE MASSOT. BARO DEL BOLLIDOR
LA MANÁ CONSTRUIR L ANY MCMIII.
DEDICANTLA. A LA BONA MEMORIA DE SOS AYMATS PARES.
Por encima ventana geminada y óculo de iluminación en forma de estrella. Remate triangular con cornisa decorada, sendos pináculos en los extremos y cruz latina coronando.




Fachada oeste del templo. Óculo de iluminación y por debajo ventana en arco apuntado. La iglesia queda empequeñecida ante el volumen y la altura de los edificios que componían Cal Gran. Era la parte de la casa que ocupaba la familia Dalmases cuando estaban en Claret.




Interior de la iglesia. Altar mayor. Pinturas borrosas en la pared. El desgaste del enfoscado permite ver la piedra sillar.




Soberbia y voluminosa edificación de Cal Gran. Piedra sillar de buena factura. La parte más a la izquierda la ocupaba la familia Dalmases. Ventanas en la fachada orientada al sur, buscando el sol de mediodía. Balcón compartido por dos habitaciones. Molino de viento en el tejado para generar electricidad. Fue la última casa que se cerró en Claret. Vivía en ella el matrimonio formado por Jaume Bernaus y Dolors Puigpinos.




Por una preciosa rampa empedrada (ya tomada por la vegetación) se accedía a Cal Gran. Vistosa portalada en arco de medio punto con buena factura de las dovelas. Branquil o escalón inferior. Puerta de madera de doble hoja.



Cal Marcó. Orientada al sur. La más pequeña de las cuatro. Vivió en ella el matrimonio formado por José y María.




Por su lado este delimitan Claret Cal Segarra y Cal Miquel.




Cal Segarra. Orientada al este. Puerta de la cuadra a nivel más bajo y puerta de acceso a la vivienda mediante rampa a nivel más alto en el lado derecho. Balcón lateral en la fachada sur. Vivió en ella el matrimonio formado por José y Pepita.




Cal Miquel. Orientada al este. De buen volumen. Piedra sillar dispuesta en hileras regulares dan un buen acabado a la fachada. Visibles algunas de las bajantes que llevaba el agua de lluvia del tejado al aljibe interior de la casa.




Vista de Claret en la lejanía en su ubicación sobre el terreno.