Barués (Zaragoza)


Pardina de considerable tamaño perteneciente a Sos del Rey Católico. Situada en la confluencia de los barrancos de Barués y Vandunchil llegó a contar con un numero cercano a las treinta viviendas, con algo más de cien habitantes.
Se vivía de la agricultura por medio del cultivo de cereal (trigo y cebada principalmente) y de la ganadería con las ovejas como animal referente. Los carniceros de Sos acudían periódicamente por Barués para abastecerse de corderos para la venta de carne.
Un buen complemento era la caza, donde el conejo, la liebre, la perdiz o el jabalí suponían un alimento extra en las despensas de las casas.
Para proveerse de los productos que no tenían en la pardina se desplazaban a Sos o a Castiliscar a realizar compras.
Realizaban intercambio con unos vendedores ambulantes que venían de Sangüesa, les daban huevos a cambio de pescado y fruta.
Llegó a haber tres hornos en la pardina, pero cuando ya se dejó de hacer pan lo traían una vez a la semana en un remolque tirado por un caballo.
A moler el grano iban a Castiliscar o a la harinera de
Sangüesa (Navarra).

No tuvieron electricidad en Barués, los carbureros (lamparas de carburo) y los candiles de aceite y petroleo eran su fuente de iluminación.
El agua para consumo tenían que desplazarse a la fuente que estaba en el río (a 10 min.), allí también iban las mujeres a lavar la ropa, donde utilizaban la técnica de usar la ceniza del fuego para blanquear la ropa.

Todos los domingos se oficiaba misa en la iglesia de Barués. Los curas venían desde Sos del Rey Católico. Don Amado, don Benito y don José fueron algunos de los sacerdotes que celebraban los actos religiosos. Unos iban montados a caballo y otros andando.
En tiempos más recientes fueron sacerdotes de Castiliscar los que venían a dar misa. Entre otros don Máximo, don José y don Longinos.
El médico venia en caballería desde Sos.
El cartero residía en la pardina. Todos los días iba andando hasta Sos a recoger la correspondencia y la repartía además de en Barués, en Novellaco y Castillo Barués.
En fechas más recientes ya no había que desplazarse hasta Sos a por la correspondencia, sino que se recogía en Novellaco junto a la carretera, realizando tal cometido José Fuertes, siendo ayudado en la época veraniega por su hija Conchita. A la jubilación de este fue una mujer de casa La Arcona de Novellaco la que desempeño tal función, siendo la última en ejercer dicha tarea.
Había fragua en Barués (ya totalmente caida), el herrero vivía en la pardina (Leandro Sanjuan). En los últimos años el herrero venía de Petilla de Aragón.

San Gregorio era el patrón de Barués al que celebraban fiesta el 9 de mayo. Tenían una duración de tres días. Se sacaba al santo en procesión y se realizaba la bendición de los campos.
Muy típicas esos días eran las tortas que se hacían en el horno de casa La Victorina.
Había costumbre de plantar el mayo (árbol) en la calle. Se untaba en su parte baja de jabón y en su cúspide se ponía un pollo para el que consiguiera trepar a lo alto. Había buenos piques entre los mozos para ver quien conseguía el trofeo. Un año mientras que estaban todos en misa llegó un mozo forastero, no esperó a que se realizara el concurso, trepó por el tronco del árbol y se llevó el premio. Cuando salio la gente de la iglesia ya no había pollo alguno en lo alto del mayo.
Los bailes se hacían en el interior de casa El Fraile donde estaba la taberna. Los músicos venían desde Sos (trompeta, saxofón y violín), en fechas más recientes era un acordeonista de Castiliscar el que acudía para animar el baile.
Las dos pardinas cercanas (Novellaco y Castillo Barués) acudían casi en su totalidad a participar de las fiestas. Con las dos había muy buena relación, pero eso no quitaba para que hubiera también una sana rivalidad dentro de la gran armonía reinante:

                            "Castillo Barués es triste
                            Novellaco no lo es tanto
                            y la pardina Barués se lleva la flor del campo".

En épocas pasadas llegó a haber dos tabernas, en casa Restituto y en casa Jarano, en la primera hacían baile los domingos con gramola y en la segunda lo hacían con gramófono. Al cerrar estas dos tabernas se abrió una en casa El Fraile donde también hacían baile para la juventud los domingos con la música de un gramófono.

Al finalizar la guerra civil ya empezaron las primeras familias a marcharse. Un éxodo constante fue mermando la población. Muchas familias como tenían casa en Sos para allí emigraron y desde allí podían seguir acudiendo a realizar las tareas del campo. Otros se fueron a los pueblos de colonización como Campo Real y unos pocos a Zaragoza.
La falta de perspectivas en el trabajo del campo, sobre todo para la gente joven y la ausencia de servicios básicos (luz, agua, carretera) fue lo que motivo a las gentes de Barués a empezar una nueva vida en otros lugares.
Aun así Barués se mantuvo con vida hasta los albores del año 2000 con la presencia allí permanente de los hermanos Gayarre (los Gayarricos), Marino y Jesús. Con el fallecimiento del primero que era soltero, Jesús optó por irse a vivir a Castiliscar por estar casado con una de allí, donde falleció hace unos años. Fueron los últimos de Barués, hablando de vivir allí de manera continuada, durante todo el año.
Los Gayarre contaron siempre con la vecindad de los dos hermanos Gale (Jesús y Margarita) de casa El Aguau que aunque se trasladaron a vivir a Sos todos los días acudían a la pardina donde pasaban gran parte del día.
Ellos dos han sido los que han seguido manteniendo la presencia humana en Barués hasta la actualidad.
El día de San Gregorio no se dejó de celebrar nunca y actualmente se siguen reuniendo en Barués los antiguos vecinos de la pardina y sus descendientes para celebrar un día de convivencia y mantener viva la memoria de Barués. Se realiza una misa, un recuerdo a los fallecidos, la bendición de los campos y un convite todos juntos en los porches de la iglesia con productos alimenticios y bebidas aportados por las diferentes familias.

Visita realizada en solitario en marzo de 2009 y en compañía múltiple en mayo de 2015.

PUBLICADO POR FAUSTINO CALDERÓN.

Punto y aparte. En el año 2009 visité por primera vez este bonito lugar de Barués donde compartí una mañana muy agradable con dos hermanos de edad avanzada (Jesús y Margarita). Junto a los porches de la iglesia mantuvimos una amena conversación sobre los tiempos pasados de Barués, de lo que fue y ya no era. De como la pardina actualmente no era ni la sombra de lo que había sido, comentaban con orgullo como llegó a haber más de treinta viviendas,  iglesia, escuela, fragua, taberna y de como poco a poco se fue marchando la gente por no ver aliciente. Me hablaron de las fiestas de San Gregorio y de como no se cabía de gente allí, de todas las pardinas acudían, también de Sos y de Castiliscar. Estando en estas llegaba la hora de marcharse porque era la hora de comer. Magdalena se fue para casa sin decir nada y al poco volvió con una bolsa donde iba incluido un bocadillo de tortilla, una cerveza y una naranja, ¡por si no te da tiempo a llegar a comer a Sos! fue la explicación que me dio ante su ofrecimiento. Detalle que agradecí enormemente por no ser muy habitual en los tiempos que corren (recientemente hablando con gentes de Barués les comenté aquel sucedido y no les sorprendió en absoluto porque Magdalena Gale siempre fue así de atenta y hospitalaria). Muy grata impresión la que me lleve de este lugar y de sus dos moradores.
En fechas recientes con ocasión de una conferencia que fui a dar al pueblo de Uncastillo tuve ocasión de conocer a Conchita, descendiente de Barués y una de las organizadoras de la fiesta anual de San Gregorio. Me invitó a que fuera un año a dicha fiesta y aprovechando que este año caía en sábado, allí que me presenté.
Unas setenta personas se dieron cita allí aprovechando que además hizo un buen día. Tres generaciones se mezclaban por los alrededores de la iglesia, en espera de que diera comienzo la misa.
Gentes que hace tiempo que no se veían volvían a reencontrarse para seguir recordando el pasado. Se echaba en falta a alguno de los habituales de otros años como era el caso de Magdalena Gale de casa El Aguau (anfitriona de mi anterior visita a Barués) y alma máter de la fiesta durante años. Estando ella presente todo el ágape gastronómico quedaba de sus manos. Pero su delicado estado de salud ha hecho que no pudiera asistir este año.
Allí entre deliciosos trozos de tortilla, de chorizo, panceta y demás viandas acompañado de un buen vino de la tierra pude compartir buenos momentos con las gentes de Barués.
Zacarias, Jesús, Conchita, Sagrario, el de casa Minguez de Castillo Barués y otras personas que no recuerdo o no llegué a saber su nombre me hicieron participe de sus recuerdos y vivencias de los tiempos pasados vividos en la pardina Barués. Evidentemente me faltó tiempo para recopilar información porque la degustación alimenticia tocaba a su fin y cada uno partía a su lugar de origen para llegar a la hora de comer. Un día muy placentero en grata compañía.



Barués visto desde arriba.




Calle de Barués. Centro neurálgico de la pardina. La taberna y la iglesia frente por frente.




La iglesia parroquial de Santa María, conocida popularmente como Santa Te. De planta rectangular y rodeada de un porche perimetral por su lados sur y oeste. Su elemento principal es su ábside de estilo románico. En 1954 adquirió categoría de parroquia. La pila bautismal fue donada por la familia Sanchez Remón de casa Isabelico. La imagen original de la Virgen se conserva en la iglesia de Sos.



Porche de la iglesia (el patín). Lugar de intensa vida social en la pardina. Sitio elegido para charlar, para ponerse a resguardo en días de lluvia, para juegos de chapas (niños), juegos de barra, pelota y bolos (mayores).



Adosada al patín por el lado sur estaba la escuela y la casa de la maestra. Apenas queda nada de ella puesto que se derribó en parte para realizar obras de rehabilitación de los arcos del porche de la iglesia. Doña Boni, doña Irene y doña Teresa fueron alguna de las maestras que aquí impartieron enseñanza. Normalmente no habitaban la vivienda de la escuela. Estaban de patrona en alguna casa.
A esta escuela venían también los niños de Novellaco y Castillo Barués (30 minutos andando desde cada uno).



Enfrente de la iglesia estaba casa El Fraile. Aquí estaba la taberna que había en la pardina. En la sala donde da el balcón era donde se realizaba el baile en las fiestas patronales, así como baile a nivel local los domingos por la tarde. Emigraron a Zaragoza.



Casa Tabernero. Emigraron a Sádaba. Una de las maestras, doña Irene se casó con un mozo de esta casa.



Nada queda apenas de casa La Victorina. Vivían en ella Felix Torrea y Victorina Lacuey con sus hijos Felisa, Zacarias y Tomasa. Aquí estaba el único horno que había en Barués en los últimos años. Para los días de la fiesta, la dueña de la casa lo pintaba y lo limpiaba a fondo para tenerlo listo. Toda la gente de la pardina llevaba esos días la leña y allí preparaba las suculentas tortas que se consumían en la fiesta.




Casa Isabelico. Nada queda de ella actualmente porque años atrás precisamente en la fiesta de San Gregorio vieron los vecinos como se venía abajo por completo. En una primera emigración se fueron a Sos para posteriormente trasladarse a Castiliscar.



Casa Gayarre. Una de las dos casas más pudientes de la pardina. Fue la última que tuvo presencia humana de manera continua en Barués. Habitada por los dos hermanos Gayarre, Jesús y Marino.



Casa El Aguau. Era la otra casa poderosa de Barués. Vivían en ella los dos hermanos Gale, Jesús y Magdalena. Se trasladaron a vivir a Sos pero no dejaron nunca de seguir viniendo a la pardina diariamente.



Calle de Barués.




Muchas edificaciones agonizan lentamente. Se mantienen en frágil equilibrio por lo que se puede esperar lo peor en cualquier momento.



Casa El Santico.




Las gentes de Barués van llegando el día de la fiesta de San Gregorio. Saludos, reencuentros, conversaciones amenas, emociones, recuerdos, nostalgia. Es el momento para los más mayores. El autor del blog escuchando, aprendiendo y disfrutando.