Mongay (Huesca)

Bajo unos escarpes rocosos en la sierra de Mongay se encuentra este otrora pintoresco lugar.
Perulla, Pociello, Ivars, Coix, Perantoni y Conte fueron las seis casas que dieron vida a este recóndito pueblo. Se alineaban de manera longitudinal manteniendo cierta separación entre una y otra.
Solo por caminos de caballería se podía llegar hasta Mongay.
Benabarre estaba a cinco horas de camino y Puente de Montañana a tres. Ya con eso se puede tener una idea del aislamiento que padecía este pueblo.
No conoció la luz eléctrica en las casas. Candiles de aceite y carburo fueron sus fuentes de iluminación.
Cada casa tenía su horno para hacer el pan. Así como también tenían prensa para hacer vino.
Tenían buenas tierras de cultivo, las cuales estaban sembradas de trigo y avena principalmente. Tambíen tenían olivos y viñas.
De árboles frutales eran los perales, melocotoneros, ciruelos y manzanos los que había en mayor número.
Bajaban a moler el grano a la harinera de Puente de Montañana. Allí les daban el equivalente en panes.
Las olivas para extraer el aceite las llevaban a moler al molino de Montrebei junto al Noguera Ribagorzana.
La oveja era el animal referente en la ganadería. Todas las casas tenían su rebaño.
Se bajaban los corderos y los lechones hasta Tolva y Benabarre donde venía un camión a recogerlos para llevarlos a vender a la feria mensual de Binéfar.
Era costumbre matar un par de cerdos al año en cada casa.
Había buena caza por los terrenos del pueblo con abundancia del conejo y la perdiz.
En el monte tenían carrascas y robles de los cuales cogían la leña necesaria para calentar la lumbre de las cocinas.

Barranc Fondo
Grau de Baix
Grau de Dalt
Hort de Sopena
Hort del Vive
La Collada
La Cova del Llop
La Feixa de Dalt
La Graereta
La Masía del Coix
La Planella
Lo Carantot
Lo Curñal Dalt
Lo Curñal de Baix
Lo Curñal del Mich
Lo Forat del Bobo
Lo Prat
Lo Renganou
Lorame
Los Amuridos
Los Tartes
Mondios
Sarrat de Comafonda

**Son algunos topónimos de lugares comunes de Mongay que quedaran para siempre en el recuerdo de las gentes que habitaron el pueblo**


No había escuela en Mongay. Cada familia tenía que arreglárselas como pudiera para que sus hijos aprendieran a leer y escribir dentro de un tiempo en que la ayuda de cualquier niño era muy válida para ayudar en las faenas de la casa, por lo que la enseñanza quedaba relegada a un papel secundario.
"Algún niño bajaba a la escuela de Chiriveta. No fue ese mi caso, durante un par de años asistí a la escuela de Litera porque mi abuela era de aquel pueblo. Estaba allí en su casa de lunes a viernes y los fines de semana me subía andando a Mongay (una hora y media de camino).
En la escuela de Litera seríamos alrededor de una decena de niños. Me acuerdo que la maestra se llamaba doña Gaudencia.
También hubo un tiempo en que tuvimos enseñanza en Mongay por medio de un maestro rural de aquellos que iban ofreciendo sus conocimientos por los pueblos. Se le pagaba entre todas las familias y cada semana se daba clase en una casa, donde también recibía alojamiento el docente". JOSE POCIELLO.


El cura venía desde Puente de Montañana para oficiar los actos religiosos. Había que bajar con un macho para que pudiera desplazarse hasta Mongay. Si bien era en contadas ocasiones cuando se celebraba misa en el pueblo. Solamente en fiestas o en algún entierro.
Cuando alguien enfermaba bajaban con el macho a buscar al practicante de Puente de Montañana, el Barberet (llamado así porque también era barbero).
"Una vez caí enfermo con continuos dolores de vientre, mis padres pensaban que sería un empacho, pero al cabo de unos días como la situación no mejoraba fue mi padre a buscar al practicante al Puente y cuando este me vio dijo que había que llevarme a Tremp con urgencia porque tenía apendicitis. Allí en la clínica Monegal me operaron". JOSE POCIELLO.

El cartero venía desde Chiriveta a repartir la correspondencia.
"Agustín el cartero de Chiriveta era un hombre muy dispuesto y cumplidor. Aunque solo hubiera una carta nada más, él subía andando hasta Mongay para entregarla, ya de paso aprovechaba para llevarse alguna docena de huevos o algún conejo para vender en el Puente". JOSE POCIELLO.

Celebraban las fiestas patronales el 6 de agosto en honor a San Salvador. Tenían una duración de dos días.
Se hacía una misa y una procesión.
En la comida se mataba un cordero o un pollo de corral para agasajar a familiares y allegados.
El baile se realizaba en una era amenizado por el acordeonista del pueblo de Eroles, Joan Coixet, más conocido por Lalón.

Las mujeres bajaban a lavar al Noguera Ribagorzana, trayecto en el que empleaban casi una hora y media.
Para hacer compras bajaban a Puente de Montañana, Tolva o Benabarre.
Un transistor que llegó a haber en casa Pociello se puede considerar como una de las pocas modernidades que aparecieron por Mongay.

La vida transcurría de manera muy placida aún cuando las comodidades eran pocas.
"En el pueblo se vivía bien dentro de lo que había para aquellos años. Reinaba una buena armonía entre las gentes, éramos como una gran familia. Cuando llegaba un forastero se le agasajaba y se le colmaba de atenciones. Algunos domingos se hacía una lifara (merienda) en una casa con algún conejo que hubiera cazado alguien. Nos juntábamos todos y allí comíamos y lo pasábamos bien, se jugaba al julepe, al guiñote o al siete y medio y se contaban historias.
Acudíamos también a las fiestas de los pueblos cercanos: Viacamp, L´Estall, Litera o Chiriveta.
Se puede decir que fuimos felices en esos años". JOSE POCIELLO.


Pero en los años 50 y 60 la emigración fue vaciando los pueblos del Montsec de L´Estall y Mongay no iba a ser una excepción. La falta de servicios básicos, los malos caminos y la lejanía de todo hizo que la gente del pueblo fuera buscando un futuro en otros lugares.
Los de Perulla fueron los primeros en iniciar el éxodo. Lo hicieron mucho antes que los demás. Se bajaron a Tolva. A Monzón emigraron los de Perantoni. Los de Ivars buscaron acomodo en Lleida, a Tamarite marcharon los de Conte. En Estaña se instalaron los de Coix mientras que los de Pociello lo hicieron en Camporrells.
En los primeros años 60 Mongay se quedaba completamente vacío cuando Luis y Pilar cerraron la puerta de casa Pociello poniendo fin a siglos de vida humana ininterrumpida en el pueblo.
Fue con la llegada del siglo XXI cuando "alguien" tuvo la disparatada idea de convertir aquel tranquilo y aislado pueblo en un centro de turismo rural haciendo una "cirugía estética" lamentable a alguna de las viviendas. Y para colmo de males el proyecto se quedó a medias, sin concluir. Pero eso ya sería otra historia.

Informante: Jose Pociello de casa Conte (Conversación personal mantenida por vía telefónica).

Visita realizada en noviembre de 2009.

PUBLICADO POR FAUSTINO CALDERÓN.

Foto cedida por Manolo Sorinas.

Casa Perantoni.
Vivía en ella el matrimonio formado por José Romeu (natural de Las Sagarras) y Albina Salazar.
Tuvieron tres hijos: Casimiro, Josefina y María. Se marcharon a Monzón.



Casa Coix.
La habitó el matrimonio formado por Amadeo Pociello y Albina Palau.
Tuvieron dos hijos: Ramiro y Rosario.
Vivían tambien en la casa los abuelos Francesc y Pepeta (padres de Albina).
La familia se instaló en el pueblo de Estaña.



Puerta y poyo de Casa Coix.




La iglesia parroquial de Santa María.




Interior del templo. Altar mayor. Entrada a la sacristía.




Interior del templo. Verja y puerta de entrada. Coro de madera y escalera de acceso.



Foto cedida por Miquel Roman.

Panorámica parcial del pueblo a vista de dron: Iglesia y casas Coix y Perantoni.



Casa Ivars.
Ramón Plana y Encarnación Navarro fue el último matrimonio que la habitó.
Tuvieron tres hijos: José, Luis y Antonio.
A Lleida marchó la familia.



Foto cedida por Miquel Roman.

Imagen de casa Ivars a vista de dron.




Foto cedida por Manolo Sorinas.

Casa Pociello.
Fue la última que se cerró en Mongay. Vivió en ella el matrimonio formado por Luis Pociello y Pilar Barrull (natural de Soperún).
Tuvieron dos hijos: Constante y Pepito.
También vivía en la casa Jesús, el cual fue adoptado del orfanato por los padres de Luis. Era el que se encargaba de sacar a pastar el ganado.
A Camporrells se marchó la familia. Jesús se quedó trabajando de pastor en otros pueblos de la comarca.



La fuente de Mongay. En verano escaseaba el agua y tenían que ir a buscarla a otras fuentes del contorno.



También las pequeñas edificaciones secundarias se apoyaban en la pared rocosa.



Foto cedida por Miquel Roman.

A veinticinco minutos del pueblo y debajo de una balma rocosa se ubica la solitaria Casa Conte.



Foto cedida por Rubén Oliver.

Casa Conte.
José Pociello y María Pociello (natural de Litera) fue el último matrimonio que vivió en ella.
Tuvieron dos hijos: José y Adelina. Vivía también en la casa el abuelo Miguel. En el año 57 cerraron la puerta de la casa y se marcharon a Tamarite de Litera.
"Teníamos alrededor de cien ovejas. Contábamos con cinco burros, dos mulas y un macho.
Había un pastor para el ganado (Joaquin de Caserras del Castillo y Antonio de Monesma fueron alguno de los que estuvieron). También teníamos un criado para trabajar con las mulas en el campo, y en temporadas había también una mujer para ayudar en las tareas de la casa.
Venían segadores de L´Estall en la temporada de la siega. Teníamos una aventadora para las tareas de la trilla.
De agua para consumo nos surtíamos de una fuente (lo pou) que estaba a cuatrocientos metros de la casa por un empinado sendero. En temporada seca no manaba agua y teníamos que ir con alguna caballería con los cántaros a cogerla al Noguera Ribagorzana". JOSE POCIELLO.




Foto cedida por Rubén Oliver.

Vista lateral de Casa Conte.
"La casa disponía de una sala grande al entrar, tres habitaciones, la cocina, el horno, una terraza al exterior y arriba en el perchi dos alcobas y el rebost (despensa). Un año nos llevamos un buen susto, estábamos durmiendo y sonó un gran estruendo, una piedra grande se había desprendido de la cornisa de la pared y cayó a la sala destrozando el tejado. Suerte que no había nadie en ella, aunque mis padres dormían cerca. Fue el único percance que tuvimos, pese a estar la casa debajo de la roca era bastante segura". JOSE POCIELLO.