Ya no son deshabitados (II)

Segunda entrada dedicada a los pueblos que un día fueron (deshabitados) y ya no lo son. En esta nueva entrega que tiene como eje una serie de fotografías tomadas por mí en los años 90 vemos una imagen de como eran en esa época y una reseña de como son ahora. Hay que decir que casi todos estos pueblos se les puede seguir considerando como pueblos deshabitados pues no tienen población permanente pero eticamente para mi ya no lo son porque sino durante todo el año si durante gran parte del mismo tienen habitantes además de que cuentan con una serie de infraestructuras y mejora urbanística que hace que la sensación de deshabitado no se produzca cuando uno esta visitando el lugar. Se puede decir que en todos estos lugares lo rehabilitado supera a lo ruinoso.

El Collado (La Rioja), año 1993.

Pueblo perteneciente al municipio de Santa Engracia del Jubera en las ¨Alpujarras riojanas".
Excelente y entusiasta labor la que llevan realizando durante años los hijos del pueblo y sus descendientes para recuperar este precioso lugar que se quedó vacío en 1967, como tantos otros de la zona por el aislamiento padecido, la dureza del clima y las infraestructuras que no llegaron nunca.
En 1990 empezaron a interesarse por la rehabilitación del pueblo para lo cual crearon la "Asociación de Amigos de El Collado", abrieron una rudimentaria pista para conseguir llegar hasta el pueblo y empezaron a solicitar ayudas y permisos a las administraciones pertinentes.
Muchas fueron las trabas y los impedimentos para salir adelante pero gracias a su tenacidad y no desfallecer consiguieron poco a poco dar consistencia al proyecto de darle una segunda oportunidad de vivir al pueblo de El Collado.
Las mejoras en la pista de acceso fueron llegando hasta el extremo de poder llegar hoy día con cualquier vehículo.
Casi una veintena de casas fueron rehabilitadas, la escuela se recuperó como albergue, sede de la asociación y salón social.
Se recuperó la fiesta del pueblo, así como el revivir antiguas tradiciones típicas del pueblo.
Se logró la cesión de la iglesia por parte del obispado para en un futuro poder acometer la rehabilitación del templo.

*Solo he estado una vez en el pueblo de El Collado y fue en 1993. Dejé el coche en el desvío de la carretera que lleva a Santa Marina y realicé los tres km. que había hasta el pueblo andando puesto que la pista no se encontraba en buen estado.
Al coronar un repecho apareció ante mi la preciosa estampa de El Collado. Pero era una estampa triste, muchos edificios en ruina así como la iglesia situada en la parte más alta.
Había alguna vivienda arreglada y cuatro o cinco personas haciendo diversas labores. El trato hacía mi persona fue exquisito, una gran hospitalidad por parte de un matrimonio con los que compartí una refrescante bebida y unas deliciosas rodajas de chorizo. Me hablaron con gran entusiasmo de la labor que estaban desempeñando para sacar adelante el pueblo y de las dificultades que habían tenido porque además el pueblo estaba ocupado por las vacas de un ganadero cuando ellos empezaron la tarea de limpieza y desescombro.
Por lo que he visto en fotografías recientes ha cambiado bastante la visión del pueblo cuando se le divisa desde el alto, predominan el intenso color rojizo de las tejas de nuevo uso, así como la disposición de placas solares. Los edificios en ruina han quedado disminuidos entre los que están rehabilitados*.





Mozuelos de Sedano (Burgos), año 1992.

Pueblo donde se rodaron numerosas escenas de la película "El disputado voto del señor Cayo".
Contaba con algo más de quince viviendas y a últimos de los 60 se quedó abandonado por la marcha de sus habitantes hacía Burgos y el País Vasco buscando una mejor calidad de vida.
Aún así el pueblo no fue totalmente olvidado por sus vecinos y algunos de ellos siguieron yendo por el pueblo en temporadas veraniegas aunque en escaso numero.
La aparición por allí en 1990 de la asociación J.O.C.E. (Juventud obrera cristiana de España) fue clave para el resurgir de Mozuelos.
Rehabilitaron y acondicionaron una de las viviendas como albergue con alojamiento, cocina, comedor y sala de reuniones.
A partir de aquí se crearon diversas actividades en verano como campos de trabajo, talleres, cursos de monitores, proyectos de medio ambiente, etc. Con todo ello se fue logrando la paulatina recuperación de diversas edificaciones, abrir caminos y cañadas, arreglar desperfectos, pintar paredes, habilitar  zonas ajardinadas en tramos del pueblo. A ello se añade la colaboración de varios vecinos del pueblo que se fueron animando para recuperar la vivienda que un día tuvieron que cerrar. Se fueron consiguiendo una serie de mejoras que el pueblo nunca había tenido en su anterior etapa.
Excepto los meses más fríos del invierno el resto del año Mozuelos mantiene actividad en sus recuperadas calles, hoy día apenas quedan edificios en ruinas excepto los que ya eran irrecuperables.

*Una heladora mañana invernal me acompañó en mi visita a Mozuelos de Sedano. Ni un alma por las calles, un par de casas arregladas y material de construcción en puntos estratégicos daban idea de que pronto serían más los edificios que estarían en pie. El pueblo estaba bastante bien conservado, las casas eran de gruesas paredes de sillería. El silencio era absoluto, ni el canto de pájaro alguno se oía y sobre mi cabeza una voluminosa nube negra amenazaba con descargar agua*.



Sarnago (Soria), año 1993. 

Pueblo de notable tamaño en la comarca de Tierras Altas en Soria. Como todos los de la zona circundante a San Pedro Manrique una emigración feroz en busca de mejores medios de vida unido a una política disparatada de repoblación forestal llevó a Sarnago a quedarse vacío en los años 70.
Poco tiempo quedó el pueblo en soledad porque los que se fueron y sus descendientes no se olvidaron nunca del lugar que les vio nacer.
Así en 1980 un grupo de vecinos crearon la Asociación Amigos de Sarnago para conseguir que el pueblo renaciera. Fueron muchos años de intenso trabajo, de luchas, de demandas, pero a través del extraordinario e intenso trabajo de los hijos del pueblo a día de hoy a falta solamente del asfaltado de la carretera y de la rehabilitación de la iglesia Sarnago cuenta con una serie de mejoras e infraestructuras que cualquiera que tenga un poco de sensibilidad con la despoblación del mundo rural sabe lo infinitamente difícil que son de conseguir en algunos casos.
La lista de todo lo conseguido sería extensa pero a modo de resumen se puede nombrar:
- Traída del tendido eléctrico de alta tensión desde San Pedro Manrique.
- Instalación de alumbrado publico.
- Traída de agua corriente a las casas.
- Restauración de la fuente publica y lavaderos.
- Creación de un museo etnográfico.
- Semana cultural en el mes de agosto con múltiples actividades (exposiciones, charlas, conciertos, fiesta de las mondidas, etc).
- Edición de una revista anual dando cuenta de todo lo que ha acontecido en Sarnago durante el último año, así como hechos relacionados con el pasado.
- Creación de una activa y completa pagina web: http://www.sarnago.com/
Y hay bastantes más logros conseguidos y donde no se puede olvidar la rehabilitación de un numero importante de viviendas. Hay que decir estas gentes continúan inasequibles al desaliento y no terminan un proyecto cuando ya están pensando en la acometida del siguiente. A la par por medio de diversas hacenderas van logrando pequeñas mejoras en el aspecto urbano de Sarnago.

*Llevaba poco tiempo disfrutando de mi pasión por los deshabitados cuando a últimos de 1988 decidí realizar mi primera incursión por la provincia de Soria. Fue en un día de diciembre frío y gris cuando visité Aldealcardo, La Cuesta, Taniñe, Las Fuentes de San Pedro y Sarnago. Este último lo visité pero apenas lo pude ver. Ya estaba casi oscurecido cuando llegué por un áspero camino de tierra hasta sus muros. Ya me impresionó la primera visión del pueblo sin una luz que lo iluminara, las siluetas de sus casas todavía eran visibles en ese intervalo de tiempo entre que se oculta el sol y aparece la oscuridad de la noche. Una visita muy rápida para ver como era el pueblo y una pintada en la fachada de la escuela que aún me dio tiempo a ver "Sarnago, cuanto más te miro más me duele" que ejemplificaba el dolor de un hijo del pueblo ante la situación en que se encontraba abocado el pueblo.
La iglesia en ruinas, calles solitarias, alguna vivienda arreglada y un silencio abrumador fue lo que dio de si mi primera visita a Sarnago. La noche ya estaba asentándose sobre el pueblo y no era cuestión de estar más tiempo allí. Quedaba pendiente para una próxima visita.
Visitas que se repitieron en 1991 y 1993. En ambas ocasiones ya hechas con más calma coincidí (no recuerdo si la primera o la segunda fecha) con un matrimonio que había ido a pasar unos días al pueblo, residían en Barcelona, allí junto a la fuente estuvimos hablando unos minutos pues se iban a San Pedro y así me comentaron algunos detalles del pueblo y de como habían recibido la visita de unas gentes de Villarijo que buscaban asesoramiento de como empezar las labores de rehabilitación que ya se llevaban dando en Sarnago algún tiempo.
Desde entonces alguna que otra ocasión he aparecido por Sarnago cuando disponía de tiempo después de visitar algún despoblado cercano. Ya se veía claramente como iba de menos a más. Viviendas que en mi primera visita veía cerradas y amenazando ruina ya tenían una nueva imagen.
Pero siempre me acordaré de aquella primera visión de Sarnago en el preludio de la oscuridad de la noche*.




Trillo (Huesca), año 1994.

Población dividida en dos barrios y presidida por una monumental iglesia. Fue cabecera de ayuntamiento en tiempos pasados que incluía también los municipios de Salinas y Samper, pasando más tarde a pertenecer a Clamosa y en la actualidad a La Fueva. En los años 60 se despobló debido a que sus habitantes emigraron buscando un mejor futuro.
Como en otros sitios en los años 80 y 90 empezaron a volver los que se fueron y sus descendientes buscando recuperar sus raíces y la tranquilidad que no tenían en las ciudades.
Se fueron recuperando paulatinamente más viviendas, se asfaltó el acceso, se hicieron diversas acometidas como la traída de la luz eléctrica, se consolidó la estructura de la iglesia y se recuperó la fiesta mayor del pueblo en agosto (San Lorenzo). A día de hoy el pueblo cuenta con una fuerte presencia veraniega disfrutando de la placidez que destila el lugar.

*En mi primera y única visita a este pueblo un caluroso día del mes de junio me sorprendió el tamaño de la iglesia así como el empaque de algunas viviendas que se encontraban cerradas a cal y canto pero en buen estado. El silencio del lugar solo se rompía por los monótonos ladridos de un perro encerrado en algún pajar que había advertido de mi presencia. Estoy en el interior de la escuela cuando al salir de ella llega en ese preciso instante un vehículo del que desciende un matrimonio con dos hijos. Les sorprende e incomoda mi estancia allí y no pierden tiempo en preguntarme por los motivos de mi presencia en Trillo. Dadas las explicaciones oportunas enseguida cambian su actitud hacía mi persona y me comentan que andaban un poco moscas por la presencia de ladrones que habían cometido diversas fechorías en alguna de las tres o cuatro casas que en aquellos años estaban arregladas en el pueblo. Me invitan posteriormente a echar un trago sentados en el poyo de la puerta de su casa. Con ellos comparto unos minutos hasta que toca marcharme de este pintoresco pueblo de Trillo*.



Velilla de Cameros (La Rioja), año 1993.

Situado en el Camero Viejo fue Velilla un pueblo pequeño (unas diez viviendas). No llegó a tener nunca escuela y los niños asistían a la del cercano San Román de Cameros del cual dependían administrativamente. Se quedó vacío a últimos de los 60 y primeros de los 70 por la falta de servicios y la cercanía de San Román. Se quedó sin población pero no olvidado, sus vecinos siguieron frecuentando el pueblo y manteniendo sus casas en buen estado. A ello se le unió la llegada de una pareja de foráneos que compraron varias casas y las rehabilitaron para turismo rural. Por lo que el pueblo a día de hoy cuenta con todo tipo de infraestructuras y una imagen bastante diferente a la que yo tuve ocasión de conocer en los años 90.

*Conocí este pueblo de casualidad, no tenía ninguna referencia sobre él, en una de mis excursiones por los Cameros, a la altura de San Román se divisaba un pequeño pueblo al otro lado del río que me llamó la atención por la quietud que mostraba. No se veía movimiento alguno, ni presencia de gentes ni de coches. Consultando el mapa vi que se llamaba Velilla y como quiera que estaba a un paso me decidí a visitarlo. Era precioso, casas de arquitectura típica camerana, asomadas a una calle que finalizaba en la parte alta donde después de atravesar un puente se accedía a la iglesia. Esta era la que peor se encontraba de todo el pueblo, en ruinas tanto el exterior como el interior. Vuelvo a bajar por la calle para iniciar la salida del pueblo cuando en esas llega un matrimonio muy amable que abren la puerta de una casa y meten diversas bolsas que portaban. Charla trivial y ofrecimiento de compartir comida con ellos (era sobre las tres de la tarde), ofrecimiento que rechazo por haber comido ya con anterioridad, pero se lo agradezco de corazón y me agrada muchísimo esa muestra de hospitalidad con un desconocido. Muy buenas sensaciones las que me llevé de este bonito pueblo camerano*.



Villalibado (Burgos), año 1999.

Pueblo que ha tenido un resurgir orientado hacía el turismo rural por parte de gentes venidas de fuera. Unas veinte viviendas componían este lugar cercano a Villadiego. El pueblo se quedó sin población en los años 70, aunque dos hermanos volvieron al pueblo en los años 80 donde estuvieron hasta 1998 fecha en que por segunda vez volvió a quedarse vacío. Aunque algunos vecinos mantenían su casa para estancias veraniegas el aspecto del pueblo era de ruina general incluida la iglesia y el Torrejón, torre medieval que era el emblema de Villalibado. Fue la llegada de unos inversores sobre el 2006 que compraron varías viviendas para orientarlas al turismo rural las que dinamizaron a Villalibado. Resurgió de su agonía y empezó a tener una serie de mejoras e infraestructuras, con ello varios de los antiguos vecinos se animaron a recuperar la casa familiar. La iglesia que se encontraba en ruinas también se rehabilitó. Con todo ello Villalibado se puede considerar un pueblo vacacional aunque tiene población durante todo el año.

*Una indicación de un vecino de un pueblo cercano que me comentó que este pueblo estaba deshabitado fue lo que motivó mi visita a conocer Villalibado. El pueblo tenía una alternancia de casas en ruinas con viviendas rehabilitadas, ganando claramente las primeras, a ellas se les unía la iglesia, la escuela y el torreón. Era un pueblo deshabitado en toda regla. No había un alma en sus calles pero si signos de presencia humana de manera más o menos continua. Recientemente quise hacerle una nueva visita para hacerle un reportaje para el blog pero indagando por internet vi el nuevo cambio de imagen que tenía y comprendí que ya no se le podría incluir en "los deshabitados".



Yeba (Huesca), año 1996.

Maravilloso y sensacional conjunto urbano. Un deleite para la vista este apartado núcleo del Sobrarbe. Así lo concebí yo en mi visita realizada en la primavera del 96. Un pueblo muy bien conservado, con una arquitectura tradicional llena de tipismo y rusticidad. Dos calles a cual más bonita convergiendo en una plaza y otro pequeño grupo de casas sobre un altozano conformaban este encantador núcleo pirenaico. Apenas tres o cuatro viviendas habían sido rehabilitadas por aquellos años. Por estar donde esta y por el afán de muchas personas en buscar lugares insólitos para disfrutar de soledad y aislamiento poco a poco se fueron rehabilitando sus casas, en algunos casos por los descendientes de los que se fueron y en otros por gentes venidas de fuera. A día de hoy el pueblo esta prácticamente rehabilitado por completo, aunque no tiene población permanente pero si fuerte presencia veraniega. Se le ha dotado de diversas infraestructuras y las casas han sufrido un lavado de imagen con mayor o menor acierto pero respetando el modelo tradicional, aunque en lo que si se ha notado más el cambio es en la nueva cubierta de los tejados, se ha suplido la teja de losa por una teja de nuevo diseño del mismo color pero no tan atractiva estéticamente.

*Poco puedo comentar del trayecto para llegar a Yeba porque una densa niebla me impedía ver más allá de unos pocos metros. Se hizo largo porque tenía que ir muy despacio con el coche. Si que recuerdo la primera visión de este pueblo cuando la niebla me dejó ver la silueta del pueblo. Impresionante lo que tenía ante mis ojos. Que estampa más autentica. Si la panorámica del pueblo era maravillosa no se quedaba atrás el recorrido urbano. Que belleza y que armonía en sus calles. Estaba disfrutando sobremanera. Subo a la parte alta del pueblo y un señor me saluda desde una ventana pero no ofrece más conversación, acto seguido se asoma una mujer pero no hacen intención de ver quien es el visitante. La desconfianza y la fría tarde (estaba lloviznando) no les motivó a dejarse llevar por la curiosidad de ver quien es el que andaba transitando por las calles de Yeba en un día desapacible. Un diez de diez hubiera sido mi valoración sobre este increíble y solitario lugar*.